miércoles, 7 de febrero de 2018

SER CONSCIENTES DE NUESTRO PODER PARA UN DÍA TOMAR EL PODER

Si en algo ponen especial empeño los poderosos, es en intentar hacernos sentir insignificantes para que no seamos conscientes del poder que tenemos para poder arrebatarles el ilegítimo poder con el que nos saquean. Son psicópatas pero no imbéciles, lo tienen todo muy bien planeado. Desde pequeños nos maleducan en la sumisión para que fuera de esta nos sintamos inseguros, aterrorizados y solos. Es lo que buscan con la represión, pero ni todo su poder puede hacernos olvidar que no estamos solos, que en un calabozo o en una celda nos acordemos de todos y todas las que también luchan, de la solidaridad. Saben que sin el derrotismo que inculcan, son ellos quienes sufrirían la derrota. Por eso los revolucionarios hemos de contagiar la esperanza, la fe que no es ciega en la transformación posible, las ganas de luchar, el enorme valor de cada paso hasta llegar a la aún lejana meta. En ese sentido lo tuvieron más difícil quienes no disponían de tantos ejemplos históricos para demostrar que es posible la revolución. Pero también valen los ejemplos más cercanos, las pequeñas pero colosales victorias que han ido conquistando las luchas recientes: los desahucios evitados, la libertad de alguna presa revolucionaria, la readmisión de trabajadores despedidos, la absolución de luchadores juzgados, las victorias de Gamonal y Can Vies, el referéndum, etc. También el avance que supone que la lucha vaya concienciando a más personas, pues gota a gota se desborda el río. Demostrando que la lucha no es inútil, iremos restando influencia al nefasto derrotismo del que aún están contagiados amplios sectores.

Es fundamental recordar las conquistas, pero ni de lejos está la situación como para caer en triunfalismos y si algo necesitamos, más que autocomplacencia, es una profunda autocrítica. Menos quienes lo han dado todo, todos podemos aportar mucho más a la lucha, que cada uno asumamos la parte de culpa que nos toca. Porque absolutamente todos, en un terreno u otro, podemos ser luchadores ejemplares y hacer grandes aportaciones. Tenemos ese poder y hemos de ser conscientes de hasta el punto en el que nuestras acciones diarias pueden contribuir al cambio. Incluso lo más simple como una conversa en el bar que pueda hacer pensar o aportar alguna información, puede ser de utilidad. A menudo me escriben personas sintiéndose impotentes porqué no saben qué hacer, por ejemplo, para ayudarme ante la represión. Estas personas son víctimas de lo que mencionaba anteriormente, que nos ha pasado a casi todos: infravalorarse y no darse cuenta de todo lo que pueden aportar. No son necesarios un gran compromiso, ni experiencia ni grandes dotes para enganchar carteles, repartir octavillas, hacer pintadas, organizar charlas o debates, explicar el caso a conocidos, etc. Es cuestión de tener iniciativa, pensar ideas y dejarse de excusas.

“¿Qué voy a hacer yo ante un Estado tan fuerte?”, se preguntan muchas. Partiendo de un error individualista, pues no es “yo”, somos muchos y seremos más si trabajamos. El individualismo frena la organización colectiva e impide ver el colosal poder de esta, de ahí que lo que más teman sea la organización y la represión se cebe especialmente con quienes la han construido. Saben que desorganizados somos débiles, por eso uno de los primeros pasos para dejar de sentirse débil, es organizarse. Hay una cita cuyo autor se desconoce que lo resume: “Sólo quienes se arrodillan, ven al enemigo gigante”. Sólo siendo conscientes de nuestra fortaleza, podremos ver bien las enormes debilidades del enemigo. Un enemigo que cada vez tiene una crisis más agudizada y que sólo se sostiene por la ignorancia y el terror. Para combatir la ignorancia necesitamos agitación y propaganda que expliquen lo que sucede y la solución. Para enfrentarnos a la represión necesitamos solidaridad organizada y seguir firmes frente a esta. Ambas cosas están en nuestra mano y si están en nuestra mano, tenemos cierto poder.

Conocer eso y obrar en consecuencia, es ser consciente de verdad. Cuando a través de la organización revolucionaria consigamos hacer ver eso a millones de personas y asuman el poder que tienen para conquistar el sistema socialista que garantice derechos dignos, la toma del poder estará cerca. Pero para eso, primero hemos de ser verdaderamente conscientes nosotros mismos de todo lo que podemos y debemos aportar, desarrollar nuestras capacidades y no eludir la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos, con nuestra clase y frente a la historia. Concluiré con tres citas que lo ponen de relieve:

"Si la gente entendiese cómo funciona nuestro sistema financiero, creo que habría una revolución antes de mañana"


Henry Ford

"Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia."

Che 

"¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo."

Bertolt Brecht 



lunes, 18 de diciembre de 2017

DESOBEDIENCIA, RESISTENCIA Y REPÚBLICA

A sólo tres días de las elecciones impuestas en Catalunya que jamás deberían haber sido aceptadas por el independentismo por carecer de legitimidad, por no suponer solución alguna, porque ya se ganaron hace dos años y en el referéndum, además de por el serio riesgo de pucherazo; pues si de algo sabe el Estado demostrándolo incontables veces, es de guerra sucia. A parte de todos los votos que los fachas compran de una forma u otra, los ancianos seniles a quienes llevan a votar yéndolos a buscar a la residencia, etc. Esta gentuza no entiende de escrúpulos y jugar a sus reglas, aceptar su legalidad ilegítima, es todo lo contrario a construir la república catalana o cualquier proyecto revolucionario. ¿De qué sirve hablar de desobediencia como la CUP si luego no impulsan, salvo contadas excepciones, una desobediencia combativa en las calles y acatan las elecciones del 155? Empezaron diciendo que el 21D organizarían una “paellada insumisa” para poco después participar en esta farsa sin hablar claro. En las pasadas elecciones no quedó otra que pedir el voto para la CUP dado que se planteaban como un referéndum, pero en vista de sus promesas incumplidas y de no haber estado a la altura en momentos clave, esta vez no merecen el voto. Aún en el caso de que ganaran, si van a actuar como lo han hecho hasta la fecha, la república seguiría lejana y apenas habría resistencia ante la opresión.

Principalmente hubo dos fechas en las que nos jugábamos mucho en las que la CUP actuó igual que ERC o el PdeCAT o muy poco más allá. Una fue cuando encarcelaron a los Jordis. Era el momento de dar una respuesta contundente, de dejar claro al Estado que encarcelar no le iba a salir barato. Sin embargo llamaron a poco más que a encartelar, dar paseos con velas, poner lazos amarillos, a las caceroladas y a una huelga poco combativa. Ahora saldrá el típico, como siempre, que me dirá: -¿Y qué quieres, que nos echemos al monte con fusiles? Como si entre eso y dar golpes a una cazuela, no hubiera un amplio abanico de posibilidades, incluso dentro de la resistencia pacífica, que hagan más daño al Estado que dar golpes a una cazuela mientras, además, los nazis y demás facherío andaban dando palizas por las calles amparados por el Estado. La CUP tampoco llamó a organizar la autodefensa antifascista. ¡Hasta los hippies que plantaban cara a la invasión de Vietnam eran más contundentes! Ante semejante respuesta, el Estado lo ha seguido teniendo muy fácil para encarcelar a medio Govern.

La otra fue cuando en el Parlament, tras las insultantes vacilaciones de Puigdemont y compañía ante las que la CUP debería haber sido menos tolerante, se declaró una independencia que no estaban dispuestos a llevar a los hechos. La CUP también sabía eso hace tiempo y no avisaron sin medias tintas, total, ellos tampoco estaban dispuestos a promover lo necesario para que así fuera. Repito, salvo contadas y honrosas excepciones, pues dentro de las miles de militantes de la CUP, sí ha habido algunos y no precisamente los más conocidos, que han intentado impulsar una resistencia más seria. Desgraciadamente no muchas, de lo contrario no estaría así de mal el asunto. Tras declararse la independencia era el momento de tomar el territorio, lugares estratéticos, etc, como tantos estaban esperando pero fueron desmovilizados por los partidos y las entidades como ANC y Òmnium que siempre pintaron la independencia como una “revolución de las sonrisas” y un paseo tranquilo-festivo. No llamaron a hacer efectiva la república, a poner en práctica esa desobediencia de la que siempre hablan. Al final, como tantas cosas más, se acaba quedando en una consigna a la que le falta contenido y hechos.

Unos (ERC y PdeCAT) con la excusa de que podía haber muertos, como si el 1 de Octubre con más de 1.000 heridos, un hombre con un ojo mutilado por una bala de goma y casi un muerto infartado a golpes, no los pudiera haber habido. Otros (CUP) no dan explicaciones o vienen con el cuento de que “no estaban dadas las condiciones” como decía, entre otros, su gurú trotskista Joan Manel Busqueta en una charla reciente en la que también como la burguesía catalana, utilizaba a los “muertos” para justificar el inmovilismo tras la declaración. Todo ello con una camiseta de Karl Marx. Si los marxistas hubieran actuado igual que él, frenando luchas por ciertos riesgos, jamás hubiera habido revoluciones socialistas ni siquiera importantes conquistas en cuanto a derechos y libertades. ¡Qué ejemplo tan claro de revisionismo! La misma excusa que los mencheviques utilizaban para frenar las luchas que los bolcheviques impulsaban. Las condiciones sí estaban dadas para, al menos, oponer más resistencia y había muchas personas que estaban esperando a hacerlo, era el momento con más movilización en las calles y había que aprovecharlo tras la declaración. Pero declararon la independencia como quien dice que va a tomarse un café. Para hacer mucho más sí estaban dadas las condiciones y es lo que sin vergüenza niegan algunos. Conozco bien la situación y no hago castillos en el aire, para otras cosas aún no están dadas, pero en todo caso habrá que hablar claro para crear esa conciencia y que maduren las condiciones, cosa que no hace la CUP.

Leo artículos de los sectores más cañeros del independentismo, algunos poco tienen de izquierdas y manda narices que hablen más claro que la CUP en cuanto a lo necesario para hacer efectiva la república. Lo que está claro es que por este camino no habrá república y ERC-PdeCAT aún esperan que la UE los salve, pero la CUP aún tiene más culpa porque sabe que no será así. La libertad tiene un precio y unos riesgos, siempre ha sido así y la CUP pretendía también pintarlo como una fiesta con el mambo. ¿Es que acaso alguna vez ha habido cambios profundos sin que un enemigo fascista pudiera poner muertos o heridos? Pero hasta hace nada y algunos aún se niegan, no han llamado fascista al Estado y creían que esto era una democracia imperfecta. Quienes estamos al borde de entrar años en la cárcel por hablar claro y luchar o quienes ya están dentro, no vemos mambo festivo alguno en la represión. Sabemos que es dura pero que es el precio a pagar por organizar una resistencia seria que vaya más allá de golpear a una cazuela. Si el mambo no ha traído la república ni la traerá, que hagan autocrítica o al menos tengan la decencia de no ir de revolucionarios o de utilizar consignas como “sin miedo”. Aún recuerdo al fanático del pacifismo David Fernández y miembro más conocido de la CUP que cada día se parece más a Joan Tardà, decir antes del referéndum que el Estado español no podía permitirse de cara a Europa la imagen de golpear y saquear urnas. ¿Qué condiciones van a crear si no hablan claro? Ahora mismo tienen en común con los otros partidos independentistas, que han frenado y están frenando hasta la resistencia pacífica más decidida.


Como también decía Busqueta de la CUP ante la propuesta de un hombre que como tantos otros, planteaba la necesidad de tomar el aeropuerto: “No podemos exponer a la gente a que sea golpeada”. Como si el día del referéndum la policía nos hubiera dado besitos y no nos hubiéramos jugado la integridad física y hasta la vida porque casi hubo un muerto y un porrazo o balazo de goma en la cabeza puede matar, para realizar un referéndum que se han pasado por el forro sin hacer todo lo posible por hacer la república efectiva y aceptando unas elecciones que quitan legitimidad a la victoria del 1 de Octubre. ¿Y nos piden que les votemos? ¿Para qué, para seguir siendo una autonomía sometida que acata elecciones impuestas por el fascismo entre otras imposiciones? 

Sin duda ahora es fundamental fortalecer los Comités de Defensa de la República para intentar impulsar y hacer lo que no han hecho los partidos. Habrá muchos que digan que no votar no beneficia a la independencia. No, lo que frena la independencia es esta actitud de los partidos independentistas que desgraciadamente no merece ser votada.




jueves, 23 de noviembre de 2017

LA IZQUIERDA TRICORNIO

Si para algo ha servido la lucha por el derecho a la autodeterminación, ha sido para que la izquierda del régimen volviera a recordar, sobre todo a los más ingenuos que los creían aliados, lo miserables que llegan a ser. Los herederos de la tropa de Carrillo que defendieron la Constitución, la monarquía, la reconciliación con el fascismo y por tanto su impunidad tras el genocidio, etc, no podían ser menos y han defendido la legalidad del régimen con mucha más dedicación que la que jamás han ofrecido a la lucha revolucionaria. Si hubieran dedicado la mitad del tiempo que han dedicado a atacar al independentismo desde el españolismo más rancio, a la lucha obrera consecuente, estaría mucho más cerca la revolución a la que renunciaron en el momento en el que condenaron todo aquello que perjudicara seriamente al régimen como los métodos de lucha ilegales o la independencia, también ilegal.

A quienes los conocemos bien no nos ha sorprendido lo más mínimo. Son los mismos que no sólo no se solidarizan con quienes sufrimos condenas de prisión por decir y hacer lo que no se atreven, sino que encima llaman terroristas a antifascistas consecuentes o llegan a justificar la represión, como también han hecho con la que están sufriendo los independentistas. Nadie debería olvidar las declaraciones de Alberto Garzón diciendo que “Puigdemont no puede salir de rositas”. Son como el policía que mientras va de bueno te pone las esposas regañándote por no haber sido un corderito del régimen y esos, son los peores. El enemigo, cuanto más disfrazado, más peligroso. Tampoco se debe olvidar a destacados militantes del PCE como Santiago Armesilla haciendo charlas y anuncios por la unidad de España junto a fascistas de VOX o a Francisco Frutos, secretario general del PCE durante muchos años, yendo de la mano del PP, C’s, P$OE, SCC, Falange, Democracia Nacional, etc. No son casos aislados y aunque lo fueran, que no sean expulsados del PCE, lo dice todo. También Cayo Lara y otros dirigentes del partido han hecho declaraciones propias de un politicucho de C’s. Llevan haciendo lo mismo desde la “transición”, siempre más cerca del fascismo que de los comunistas consecuentes, pero conviene refrescar la memoria ante el tremendo desconocimiento de lo que son, sobre todo a muchos jóvenes confundidos.

Es la izquierda tricornio, que como Podemos, presume de tener entre sus filas incluso a un Guardia Civil que defendió el uso de pelotas de goma o al militar Jefe Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, quien dirigió la participación del Estado español en la invasión imperialista de Libia junto a la OTAN. Pablo Iglesias, otro clon de Carrillo aún más patético si cabe, ha renunciado hasta a la bandera republicana, sacando la rojigualda cuando menos falta hace, insultando así a las víctimas del fascismo que aún esperan justicia en cunetas, cementerios o cárceles. Mientras dirigentes podemitas lanzan vivas a la GC, silencian sus crímenes y torturas, denunciados hasta por el tribunal europeo. Como también silencian que quieren encarcelarnos por denunciarlos. Quien a estas alturas defienda a estos pilares del régimen o es un ignorante total o un canalla a la altura de Echenique, que se solidarizó con la GC que acosó a los chavales de Altsasu encarcelados. Por esto y mucho más, son uno de los mayores problemas que tiene el movimiento revolucionario para desarrollarse, que no el único.

Ahora que el régimen reconocía que tenía la mayor crisis desde la “transición”, en vez de apoyar al independentismo que la ha generado, desde una posición crítica, se han puesto como siempre del lado de la legalidad ilegítima nacida del golpe fascista del 36. Las excusas han sido de lo más ridículas, acusando al movimiento independentista de burgués cuando ellos jamás han ocasionado problema alguno a la burguesía española aún más poderosa. Ahora resulta que les importa mucho acabar con la burguesía a quienes llevan 40 años calmando las calles, durmiendo la rabia en las urnas junto a los sindicatos del régimen CCOO y UGT. Ahora resulta que los mismos que mendigan pactos con el P$OE que tanto daño ha hecho a la clase obrera y a los militantes que la han defendido, tienen algún tipo de credibilidad hablando de lucha contra la burguesía. También urge recordar que no tienen nada que ver con el PCE del Frente Popular que tanto defendió el derecho a la autodeterminación, basta leer textos de José Díaz. Como tampoco tienen nada que ver con el PCE (r) que denunció la farsa de la transición pagando un caro precio por ello y que siempre ha defendido, con mucha más firmeza que la burguesía independentista, los derechos nacionales.

“Izquierda” tricornio es Colau negándose hasta a declarar persona non grata al rey Felipe. Los apoltronados no se atreven ni a eso. Se diferencian del P$OE lo mismo que C’s del PP. Es Julio Anguita diciendo que hay que entregar a la policía a cualquiera que en una manifestación se defienda de la policía o cause disturbios, igual que hizo su partido en Gamonal, condenando los enfrentamientos que dieron la victoria a la lucha. Es Cañamero diciendo que la GC ya no golpea ni tortura. Es Cayo Lara diciendo que se puede llegar al socialismo con la Constitución o celebrando la victoria del imperialista Hollande. Es Bescansa apoyando el encarcelamiento de los titiriteros. Es Coscubiela puesto como ejemplo por Intereconomía o 13TV. Son todos ellos silenciando los crímenes del Estado como el exterminio por desatención médica de presas revolucionarias como Isabel Aparicio. Ni siquiera han puesto el grito en el cielo por el encarcelamiento de un twittero que denunció la dispersión de los presos políticos. Eso sí, cuando ETA ejecutaba a un político del régimen, no tardaban ni 5 minutos en condenarlo. Si se preocuparan lo mismo por los trabajadores que a diario son asesinados al ser obligados a trabajar sin seguridad…

Algunos dicen defender de palabra el derecho a la autodeterminación y sus hechos demuestran todo lo contrario, como en tantas cosas más. Decir que sólo se apoya si es pactado con el Estado español, sería como decir que el socialismo en Rusia sólo era legítimo si era pactado con los zares. Estos estafadores profesionales pretenden que los opresores dejen de serlo por arte de magia y cobran muy bien por defender su legalidad con tanta insistencia. ¿Alguien se cree que tendrían poltronas tan cómodas si en vez de hacer regalitos al rey o limitarse a llamarle ciudadano, denunciaran a la monarquía sin medias tintas? Lo que les jode a estos arrastrados, es que hasta la burguesía independentista haya plantado más cara al régimen que ellos. Mientras los Jordis y medio Govern están encarcelados por saltarse la legalidad fascista, Garzón y compañía babean en platós llamando irresponsable al independentismo, justificando así la brutal represión. Ese es su respeto por la clara victoria del sí en el referéndum por el que tantos nos jugamos la cara e incluso la vida.


Igual que no podemos olvidar ni perdonar la represión del fascismo, tampoco podemos olvidar que no lo tendrían tan fácil si no fuera por la colaboración de la izquierda tricornio. Igual que la socialdemocracia alemana facilitó el triunfo nazi, estos perpetúan la impunidad y el poder de los herederos de Franco. Que sigan mendigando gobierno junto al PSOE de los GAL que ha aplaudido las palizas y pelotas de goma contra el pueblo que acudió a votar en el referéndum, que nosotros nos encargaremos de recordar que son parte del régimen y por lo tanto, el enemigo. 



viernes, 1 de septiembre de 2017

LA DEFENSA DEL REFERÉNDUM

A sólo un mes del referéndum, aún somos pocos quienes hablamos de la necesidad de crear comités de defensa por si el Estado envía a la Guardia Civil a impedirlo por la fuerza, eso contando que los Mossos estarán controlados por la Generalitat. Pero no sólo por la posible intervención de la policía fascista, también por las serias amenazas que desde organizaciones nazis, falangistas, etc, están haciendo. Mientras distribuyen octavillas en las que se llama a derramar sangre independentista con total impunidad, aquí hay muchos que creen que el Estado español sólo es una “democracia imperfecta” y no un Estado que no rompió con el fascismo, capaz de cualquier cosa para frenar una independencia que dejaría muy debilitado a su régimen con una crisis cada día más agudizada. Al fin algunos espabilan un poco ante la guerra sucia, con la manipulación más ruin y descarada, que desde los medios controlados por el Estado han aumentado tras el atentado yihadista. Cuando decimos que son capaces de todo, también nos referimos a haber permitido que el imán yihadista campara a sus anchas pese a estar más que fichado. ¿Alguien cree que es casualidad que los atentados hayan sido tan cerca del referéndum? Y eso que tuvieron que adelantarlos tras las bombonas que les estallaron en Alcanar. Que hasta quien fuera jefe de un sindicato de la policía nacional, haya dicho que el imán apestaba a CNI… Todo vale para atacar al independentismo, desde las acusaciones de nazis por parte de los peperos que aún homenajean a la División Azul y tienen de miembro honorífico al criminal franquista de Fraga o de los GALosos del P$OE, a culpar de los atentados yihadistas al “procés”.

Ante semejante régimen, lo lógico es plantear la necesidad de organizarnos para defender físicamente el referéndum y asegurarlo. Resulta sorprendente que la mayoría del independentismo ni siquiera contemple la posibilidad de que la Guardia Civil acuda a retirar las urnas. Dicen que no tienen policía suficiente para hacerlo, como si necesitaran estar presentes en cada colegio electoral. Basta que boicoteen los principales colegios de Catalunya para restar validez al referéndum. También aseguran que el Estado no puede permitirse una imagen tan represiva de cara al exterior, como si al Estado le temblara el pulso a la hora de ilegalizar organizaciones democráticas, asesinar inmigrantes, torturar, proteger a ministros del franquismo, etc, pese a las llamadas de atención del tribunal de “derechos humanos” europeo (que hasta desde la criminal UE les llamen la atención, lo dice todo). En todo caso, esa posibilidad existe y hay que estar preparados. De lo contrario, como acudan, el ridículo va a ser el chiste más contado en los despachos de la Moncloa y de sus cloacas. Además, si vienen, probablemente sea de madrugada para evitar tener que desalojar a los votantes a porrazos, de ahí la importancia de proteger los colegios electorales desde bastante antes del referéndum. Hay personas de sobras para hacerlo, pero el problema es que estas cuestiones no se plantean y la CUP, que debería plantearlas seriamente, no lo hace salvo contadas excepciones. Sólo una pequeña parte de la CUP ha apoyado los comités de defensa del referéndum. Sólo queda un mes y a parte de tratar estas cuestiones, son necesarios los hechos.

Como siempre, la ANC y sus políticos de Junts pel sí, no van más allá del ambiente festivo y de pintar el referéndum y la independencia casi como un camino de rosas. No les interesa que se hable de cuestiones fundamentales como por ejemplo, cómo expulsarán al ejército y a la policía española tras la declaración de independencia en caso de ganar el referéndum. Tratan a los independentistas como a niños pequeños o ni eso, porque a los niños se les advierte del peligro y ellos no contemplan la posibilidad de que se impida el referéndum por la fuerza. Pero de ellos no podía esperarse mucho más, el problema es cuando la CUP no prepara al pueblo para responder en caso de que se impida el referéndum. El reformismo del que hacen gala muchos de sus militantes, lleva al espontaneísmo y a la falta de disciplina. Aquí en mi ciudad no han impulsado ni una sola asamblea abierta para tratar todas estas cuestiones y no han mencionado ni de pasada la necesidad de organizar la defensa física del referéndum. Cuando algunos nos tragamos las serias diferencias y pedimos el voto para la CUP en las últimas elecciones, lo hicimos para que impulsaran cosas como esta, pero a la vista está que no está siendo así con contadas excepciones. En todo caso era un voto necesario, pues las elecciones estaban planteadas como un sí o un no a la independencia y agudizaban la crisis del régimen.


Con todo lo que ha hecho el Estado y está haciendo, no sé qué tiene que pasar para que aumente la combatividad y la seriedad ante un momento histórico. Tal vez la cosa empezaría a cambiar con la actuación de la Guardia Civil, pero si la respuesta no se organiza previamente, no estará a la altura. La “revolución de las sonrisas” no será suficiente ante un Estado capaz de cualquier cosa para frenar la independencia y nuestro deber como revolucionarios es recordarlo sin sumarnos al ambiente de verbena tan poco crítico, lleno de fe ciega en políticos más pendientes de su poltrona que de un enfrentamiento abierto con el Estado que pueda llevarles a la cárcel. Porque mientras pregonan pacifismo con el Estado (no lo pregonan tanto cuando apoyan a la OTAN, la represión de los Mossos, la brutal explotación, los desahucios, etc), el Estado va sacando brillo a las porras por si el 1 de Octubre o con la posterior declaración de independencia, tiene que hacer uso de estas. Defender el referéndum es defender los comités de defensa, si van a regalar los colegios electorales a la posible visita de la Guardia Civil la noche antes, que no nos vendan patriotismo ni radicalismo de postín. 


viernes, 4 de agosto de 2017

¿Por qué nos ganan los capitalistas? (La cuestión venezolana lo recuerda)

Lenin y otros grandes revolucionarios, repetían algo tan importante como básico que a menudo se olvida: hay que aprender del enemigo. Sobre todo cuando nos gana como es el caso. Es más, cuando lleva tantos y tantos años venciendo. En Venezuela el imperialismo aún no ha vencido, pero la burguesía española, que es la que nos toca más cerca, está volcándose con la oposición fascista para que venzan, recordándonos porqué nos ganan aquí aunque no sea un análisis cómodo para quienes prefieren no hacer autocrítica y resignarse a la eterna derrota. Tienen claras unas premisas para imponer su tiranía y en torno a estas se unen, no es una unión abstracta sin principios como propone la izquierda domesticada, que encima habla de unión mientras desprecia a revolucionarios consecuentes. No rebajan estos puntos:

-La solidaridad con sus presos como Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos golpistas más. La burguesía española y sus medios, despliegan amplias campañas para liberarlos y dar a conocer sus casos, manipulados, por supuesto. Tampoco falta la abundante ayuda económica, el asilo político que dan a sus familiares y otros golpistas sicarios del imperialismo, etc. Sin embargo y lamentablemente, vemos como aquí la mayoría de quienes se dicen antifascistas no se solidarizan con las presas y presos políticos antifascistas e incluso los ningunean o insultan, haciendo un enorme favor al régimen que los encarcela, tortura y extermina. La burguesía cuida de los suyos y se une para luchar por su libertad, lección para quienes presumiendo de solidaridad olvidan a quienes han peleado por nuestros derechos y libertades. Otro de los motivos por los que nos ganan. Además, nosotros no necesitamos inventar como lo hacen la mujer de L. López y sus secuaces, basta ceñirnos a la cruda realidad que sufren aquí los presos revolucionarios a mil km de sus familias, en aislamiento, negándoles la asistencia médica, etc. También en Venezuela la derecha hace unas campañas por la libertad de sus mercenarios, que ya quisiéramos aquí por la libertad de quienes sí la merecen.

-No reconocer legitimidad a quienes perjudiquen, aunque sea mínimamente, sus intereses. En Venezuela no se ha expropiado a la burguesía y siguen explotando manteniendo desigualdades abismales, la clase obrera no ha tomado los medios de producción, no es un Estado socialista, pero desde la llegada de Chávez se realizaron unas reformas que beneficiaron a las clases populares y la oligarquía no aceptó ni siquiera esas pequeñas mejoras para los más necesitados. Los ricos necesitan un gobierno títere de Estados Unidos y de la UE para amasar aún más fortunas y no tener que ceder ni limosna, por eso no reconocen legitimidad al gobierno de Maduro que perjudica su avaricia insaciable. Sin embargo aquí hasta personajes supuestamente comunistas como Cao de Benós (eso daría para otro artículo), han dicho que el gobierno español es legítimo porque ha sido votado, aunque sólo sea por un 20% de los posibles votantes. No es legítimo por su enorme carencia de apoyo popular, pero sobre todo porque es enemigo de los intereses de la inmensa mayoría, porque su poder nace del golpe de Estado del 36 sin que hubiera una posterior ruptura con el fascismo en la farsa de la “transición”, por sus agresiones imperialistas, etc.

Mientras en Venezuela la derecha llama terrible dictadura al gobierno, aquí Unidos Podemos y derivados, llaman democracia al Estado español lavando la cara al régimen criminal. De sus políticos como Iglesias o Garzón no se puede esperar más, pues cobran (y muy bien) por ser buenos corderitos que no pongan en peligro los privilegios de los explotadores, pero sus votantes no suelen estar en las mismas condiciones y con su discurso otorgan legitimidad a la legalidad que nos oprime, como otros partidos revisionistas. Pero la burguesía jamás otorgará legitimidad a quienes no sirvamos a sus sucios intereses, por eso legitiman los intentos de golpe de Estado en Venezuela, las invasiones imperialistas, etc. Si aquí la revolución queda lejana es, entre otras cosas, por quienes siguen condenando las luchas que se salen de la legalidad que legitiman llamándola democracia. Así le quitan gravedad a la opresión del Estado y por lo tanto, la necesidad de una revolución.

-El tercer punto y el más importante, que va ligado a los anteriores, es el del apoyo a todos los métodos de lucha. La burguesía, en el Estado español y en cualquier parte del planeta, no ha renunciado jamás ni renunciará al uso de la violencia para saquear a la clase trabajadora. Ni el capitalista más estúpido dirá que no necesitan a su brazo armado, la policía y el ejército, para reprimir manifestaciones, detener y encarcelar a revolucionarias o proteger su impunidad. Sin tener claro eso, no podrían oprimirnos y lo saben. Necesitan el uso sistemático del terror y su posición respecto al terrorismo golpista en Venezuela, lo vuelve a poner de manifiesto. No han dudado un solo momento en apoyar a quienes han disparado y quemado a chavistas, los han dejado como héroes de la "resistencia". ¿Cómo no van a hacerlo cuando han bombardeado escuelas y hospitales en tantos países para saquear sus recursos? La oligarquía y sus esbirros siempre han defendido sus privilegios con uñas y dientes, aquí tampoco toleraron al Frente Popular que empezó a conquistar importantes mejoras para la clase obrera y dieron un golpe de Estado armados. No tienen ningún complejo a la hora de legitimar el uso de la violencia por su parte, aunque sea para imponer algo injusto para la mayoría, a diferencia de nosotros. Principalmente nos ganan por eso, asumen la máxima que dijo Mao y que la cruda realidad señala: "el poder nace del fusil". De ahí que Lenin precisara que "democracia es un fusil en el hombro de cada obrero", pero recordarlo nos lleva a los tribunales que precisamente no renuncian a los fusiles. Muchos estudiantes pijos se juegan la vida en Venezuela con guerrilla urbana frente a la policía, aquí raro es el estudiante obrero que se organiza en asambleas estudiantiles de escasa o nula combatividad. Que hasta los pijos venezolanos sean más combativos, resalta lo de que hay que aprender del enemigo. Pero los medios pueden dejar como una heroicidad su uso de la violencia allí para acabar con un gobierno mucho más democrático que el de aquí, que no desahucia masivamente y que garantiza el acceso a la Universidad mucho más que este Estado, por ejemplo. Nosotros por mucho menos como criticar a la monarquía, somos condenados a prisión, no digamos si defendemos la autodefensa armada... Allí no se condena a nadie por criticar a Maduro ni por aplaudir la quema de policías que no defienden a un régimen tan enemigo de la clase obrera como este.

Sin embargo aquí, casi toda la izquierda, comprada, cobarde crónica o acomplejada, condena hasta que se rompan los cristales de los bancos que desahucian familias y que han sido rescatados con miles de millones de dinero público. Volviendo al primer punto y al segundo: piden la libertad de todos sus presos sin hacer distinciones de si han practicado la violencia o no, porque como no otorgan legitimidad al enemigo que combaten, la dan a todos los métodos para debilitarlo. Aquí la mayoría de la izquierda necesita el permiso de los medios capitalistas para actuar: si estos no aplauden la acción, no la hacen o la condenan si la hacen otros. Este es el nivel: esperan que los voceros de quienes niegan derechos, hablen bien de ellos. Total, se refieren igual que estos medios a la autodefensa revolucionaria, llamándola terrorismo. Por el contrario, los medios burgueses jamás llamarán terrorismo a los cócteles molotov que lanzan en Venezuela a la policía, a los asesinatos de la policía española en el Tarajal y tantos lugares más o a los balazos de goma y porrazos de los antidisturbios que han provocado mutilaciones y serias heridas. Aquí la mayoría de la izquierda a lo sumo critica la violencia del Estado, pero niega la legitimidad de la autodefensa ante esta, perpetuando así la impunidad de los verdaderos violentos y legitimando la represión ante quienes oponen resistencia. Por eso precisamente la pasean por los platós de las principales cadenas de TV para que tengan a sus votantes tranquilitos. Los mismos medios que apoyan la quema de chavistas en Venezuela, les dan voz constantemente. ¿No es evidente la conclusión? Volvemos a lo mismo: porque no ponen en riesgo sus privilegios. En el momento en el que nuestro discurso y nuestros hechos sí los ponen, cambia mucho la cosa. La burguesía sí tiene claro que no tiene que respetar a quienes luchamos contra su dictadura del capital.


En resumen: la burguesía pelea por la libertad de sus presos, niega la legitimidad de todo gobierno que perjudique sus intereses y por lo tanto, promueve derribarlos por la fuerza, como la violencia con la que aplastan las luchas que tampoco les convienen. Lo hacen porque tienen conciencia de la clase a la que pertenecen y se unen bajo esas premisas para imponerse. Sin embargo aquí, por citar un ejemplo, cada año 700 trabajadores son asesinados por ser obligados a trabajar sin seguridad y pocos denunciamos esos crímenes sin pelos en la lengua. Si en la clase trabajadora hubiera la misma conciencia de clase que tiene la burguesía, estarían perdidos porque somos la inmensa mayoría. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, la burguesía también ha conseguido, por tener claro todo lo citado anteriormente sumado a la guerra sucia de su manipulación constante, que apenas haya conciencia de clase obrera y que se interiorice que tienen legitimidad, derecho al monopolio de la fuerza, privilegios respetables y un largo etc. Podemos aprender del enemigo o seguir caminando en círculos mientras recibimos hostias por todos los lados y ellos duermen tranquilos sabiendo que si algún radical les interrumpe el plácido sueño que dan la impunidad y los lujos, la mayoría de la izquierda lo condenará y si es encarcelado, no pelearán por su libertad. Mientras con una sonrisa y un caluroso abrazo, Manuela Carmena recibe a los familiares del golpista asesino de antifascistas, Leopoldo López, pidiendo su libertad. ¿Y aún te preguntas por qué estamos como estamos y nos ganan, en serio? 


miércoles, 31 de mayo de 2017

Mientras el Estado amenaza al independentismo con violencia

Quienes levantamos con más fuerza la bandera de la autodeterminación, somos los comunistas. No la burguesía catalana “independentista” que por su posición acomodada no está dispuesta a un gran enfrentamiento con el Estado, ni la pequeñaburguesía cobarde y vacilante, con contadas excepciones. Digo los comunistas, no los revisionistas que fortalecen a la oligarquía española desde el españolismo rancio, negándose a defender el referéndum, diciendo estar a favor del derecho a la autodeterminación de palabra y no de hechos, sin aprovechar esta ocasión para agudizar la crisis del régimen. Al fin y al cabo hacen lo que llevan haciendo desde la “transición”: fortalecer al Estado legitimando su legalidad. Además, más allá de la estrategia, no se puede ser comunista sin defender el democrático derecho a la autodeterminación.

El gobierno ha amenazado con hacer uso del ejército si es preciso para impedir el referéndum y varios partidos nazis han asegurado que acudirán a reventarlo. Pero esto no es suficiente para que la mayoría del independentismo asuma como imprescindibles los comités de defensa del referéndum. Es preocupante que tan solo una parte pequeña de la CUP haya hablado de la necesidad de estos. La mayoría del independentismo sigue en la fe ciega y en el ambiente festivo sin plantearse este tipo de cuestiones básicas. Defender el referéndum es impulsar comités de defensa, no irse para casa tranquilos si el Estado lo impide con el uso de la fuerza o como sea. ¿Qué tiene que pasar para que algunos espabilen un poco y salgan de la ridícula mentalidad hippie, que desfilen los tanques por Barcelona? ¿Que seamos agredidos por soldados imperialistas? ¿Que los nazis amparados por el Estado nos apuñalen como hicieron con Guillem Agulló y tantos más? ¿Que la Generalitat se cague y no haya referéndum?

Bastantes comunistas votamos a la CUP para que jugara el papel que prometía jugar: presionar a Junts pel sí, impulsar la movilización en las calles, ensanchar la base a favor de la independencia, etc. A sólo 4 meses del supuesto referéndum, la movilización deja más que desear, apenas algunos hablan de comités de defensa y hay una excesiva tolerancia o suavidad con las vacilaciones del gobierno catalán. Ni siquiera las graves y amenazantes declaraciones del gobierno español les llevan a ponerse firmes de una vez. ¿Hay que recordar la reciente historia para saber a qué clase de Estado nos enfrentamos? Por fin el otro día, María Rovira de CUP Barcelona, llamó al Estado español por su nombre: fascista. Ya podrían tomar nota otras militantes de la CUP que lo llaman democracia imperfecta o cosas por el estilo.

En mi ciudad, Lleida, las fuerzas independentistas apenas hacen campaña u organizan charlas y debates abiertos en los que tratar ciertas cuestiones. Hace poco organizamos uno y la ANC no quiso ni participar, pues no les interesa que se ponga en duda la labor del gobierno catalán o que se diga la verdad: que las cosas no serán tan fáciles como el paseo de la Diada si queremos conquistar la independencia y no hacer el ridículo. Hasta la fecha, el colectivo de mi ciudad que he visto más volcado con la defensa del derecho a la autodeterminación, es Resisteix, organización comunista. Haciendo campaña, entre otras cosas, por los comités de defensa ante boicots fascistas o el uso de la fuerza por parte del Estado. Los comunistas no somos espontaneístas y por lo tanto, no dejamos asuntos tan serios a la improvisación, de ahí que ya llevemos tiempo insistiendo en la importancia de organizar la resistencia popular para garantizar el derecho a la autodeterminación frente al Estado fascista y las vacilaciones de la burguesía catalana a favor de la independencia, que no es lo mismo que dispuestos a pelear de verdad por esta. Los comunistas sabemos a qué clase de Estado nos enfrentamos y que no es para tomárselo a guasa o a fiesta, por más que resulte incómodo que lo recordemos a quienes creen que cederán ante la ilusión de tantas personas. Para preparar al pueblo hay que hablar claro y ningún partido independentista presente en el Parlament, lo está haciendo. Es una lástima porque ese millón de personas que sale a la calle para la Diada, bien organizado sería imparable. Pero por ahora, la cosa cambia o las carcajadas que el Estado español se va a echar a costa del independentismo catalán, serán un eco constante.




lunes, 15 de mayo de 2017

Recuerdos del 15 M (a 6 años)

Recuerdo cuando hace 6 años escuché la noticia de que las plazas de todo el Estado se llenaban de personas protestando. Se me pusieron los pelos de punta, me emocioné y sentí mucha alegría: ¡por fin salía la indignación masivamente a las calles! Inmediatamente salí de casa y acudí a la plaza de mi ciudad en la que numerosas personas se empezaban a congregar. Recuerdo que llevaba una camiseta que ponía “siempre rojo y a la izquierda”. A los pocos minutos se acercó un tipo a decirme que eso era ofensivo, que allí también cabía la derecha. Qué ingenuo era él y a la vez yo, que había olvidado arrastrado por la emoción, cuál era el nivel. Fue frustrante intentar hacerle entender lo más básico y que no parara de repetir: “Aquí cabemos todos”. También recuerdo que en una de las primeras asambleas hicimos grupos de debate y propuse ocupar bancos como forma de protesta para denunciar, entre otras cosas, lo que al menos varios asistentes sabían: que los políticos estaban al servicio de la banca criminal. Me miraron como si propusiera atracarlos y mi propuesta fue ignorada. Sólo un año después, la PAH convirtió ocupar bancos en algo normal y eso prueba que hubo pequeños avances después del 15M.

Tras ver cuál era el nivel comprobando que tanta indignación no quería ni ocupar bancos de forma pacífica, la alegría del principio se convirtió en bajón, pero no por ello dejé de asistir los días siguientes. En uno de estos, al lado de la plaza de la acampada, había un acto electoral del PSOE para las elecciones municipales. Junto con unos compañeros anarquistas fuimos a boicotearlo con una pancarta que recordaba lo que son y gritos. Acudimos los de siempre, nadie nuevo del 15M se sumó, pero eso no era lo peor. Al avanzar hacia el acto, la policía nos cortó el paso y tras un forcejeo, rompió la pancarta e impidió el paso. Nunca olvidaré el comentario de un anciano que pasaba por allí: “Esto parece el franquismo”. Desde la plaza del 15M se veía todo y uno de los asistentes, un estudiante de medicina, vino corriendo. Vaya, alguien que se une a nosotros, pensé. Pero todo lo contrario, le dijo a la policía que no teníamos nada que ver con el 15M y que no apoyaban eso. Tuve que armarme de paciencia para no partirle la cara y entonces, se desvanecieron las pocas ilusiones que me quedaban respecto a aquella acampada. Este estudiante era uno de los que llevaban el cotarro, por más que presumieran de “movimiento horizontal”. Mi inmadurez política hizo que no denunciara eso en la asamblea y lo dejara pasar. A los pocos días el tipo se debió cansar de que acampando no se conquistara el paraíso y no vino más.

Yo seguí asistiendo, interviniendo en las asambleas y en el micro demasiado abierto, pues habló hasta un mierda del PSOE y cuando lo increpamos unos cuantos, otros tantos salieron en su defensa. Al ser un movimiento tan desclasado y con un nivel de conciencia tan bajo, los oportunistas y tarados de todo tipo se acercaban como buitres, hasta varios personajes venidos de sectas, literalmente, campaban a sus anchas y eran venerados por algunos. Las asambleas eran un caos y al final, tras horas y decenas de opiniones, se concretaba poco más que la cena. Mi escasa experiencia militante, mi poca formación y mi frágil paciencia, me impidieron tener un mejor papel intentando concretar yendo al grano. No era fácil empujar a la combatividad cuando ponían como ejemplo a Islandia y creían que por ocupar las plazas levantando las manos, los poderosos abandonarían privilegios y cederían derechos. Derechos que, por otra parte, tampoco se concretaban. Muchos pasaban por allí como una aventura de fin de semana: acampada, cachondeo, fotos y punto. Lo poco positivo es que se gritaba a los políticos: ¡No nos representan! El problema es que luego, cuando boicoteábamos sus actos, nos condenaban o no se unían. También hizo que se hablara masivamente de política en las calles y eso era necesario. Además, fue en cierta manera el germen de movimientos como la PAH, que aún con sus lógicas limitaciones, han servido para frenar muchos desahucios, señalar a criminales, evitar cortes de luz y agua, etc. Igual que es nocivo sobrevalorar el 15M como siguen haciendo muchos sin análisis crítico, también lo es decir que fue totalmente inútil, entre otras cosas porque la experiencia enseña y muchos aprendieron que no basta con acampar levantando las manos para conquistar derechos.

Aunque todas las acampadas del 15M eran parecidas, en las ciudades donde más militantes anticapitalistas participaban, tenían más contenido, pero igual que yo, también se daban contra un muro a menudo y los hippies montaban talleres de yoga y debates estériles mientras la miseria crecía en los barrios que, en su mayoría y como es lógico, acusaban de perroflautismo al movimiento. Los medios burgueses, sabiendo que era un movimiento inofensivo, hablaban de este como si de un zoo se tratase y las acampadas fueran monos a observar con la tranquilidad de saber que no darán dos hostias. Eso hacía felices a los ingenuos, como si los medios financiados por bancos y grandes empresas, pudieran hablar bien de un movimiento que realmente ponga en peligro al régimen. Si lo hacen, es que demasiado falla, pues son voceros y escudos de los culpables. Así, pasaron los días y la plaza cada vez estaba menos llena, pues quienes esperan soluciones rápidas y cómodas, caen rápido en el derrotismo. Tras casi dos semanas, la policía desalojaba al amanecer por orden del alcalde del PSOE (ese al que habían protegido al principio cuando le hicimos el escrache). Hubo detenidos y porrazos, una dosis de realidad para quienes llamaban amigos a los policías y creían que el buenrrollismo de la acampada iba a contagiar a los opresores. La manifestación de por la tarde fue una de las más masivas que he visto en esta ciudad. Cuando pasábamos por delante de la comisaría se golpearon cristales y hubo quienes intentaron arrancar las banderas del edificio, otra vez frenados por quienes llamaban violencia hasta a eso.


El 15M puede resumirse en “mucho ruido y pocas nueces”. Se cuestionó al régimen pero no se atacaron sus pilares. Se dijo que había que conquistar derechos pero ni se concretaron ni se supo cómo. Lo pintaron como el inicio de la lucha sin querer saber nada de luchas pasadas mucho más serias que sí conquistaron derechos, era la soberbia de una indignación pequeñoburguesa. Hoy estamos mucho peor que en 2011 y las plazas están vacías porque se pasó del “no nos representan” a decir que Podemos sí nos representa. Los oportunistas de Podemos captaron ese cabreo descafeinado y lo sedaron aún más en las urnas. Un movimiento desclasado era pasto de quienes como Podemos no representan a nuestra clase. Por eso, los barrios más jodidos, donde hay cabreo de verdad aunque no se organice ni se dirija bien, no se sentían representados por el 15M. Al final, aquella movilización en las calles, sirvió a quienes alejan la lucha de las calles. Pero qué duda cabe, de que la próxima vez que las calles se llenen masivamente durante tantos días, el nivel será más alto por las lecciones de la experiencia y por la conciencia de clase que la crisis capitalista ha servido con hostias de todo tipo. Aunque sólo sea por eso, el 15M no fue totalmente inútil y desde luego los revolucionarios hemos de hacer autocrítica del papel que tuvimos allí. Criticar desde el sofá como hacen muchos, es muy fácil, lo que cuesta es señalar al capitalismo en asambleas desclasadas, proponer ir más allá de protestas guiadas por la policía, etc. Precisamente si Podemos lo ha tenido tan fácil para absorber el 15M, fue porque la mayoría de “revolucionarios” lo miraban desde la distancia, cuando lo revolucionario es acudir a esos movimientos para que no sean tan inofensivos y confrontar la influencia del reformismo. De aquella experiencia, nosotros también tenemos mucho que aprender.