miércoles, 31 de mayo de 2017

Mientras el Estado amenaza al independentismo con violencia

Quienes levantamos con más fuerza la bandera de la autodeterminación, somos los comunistas. No la burguesía catalana “independentista” que por su posición acomodada no está dispuesta a un gran enfrentamiento con el Estado, ni la pequeñaburguesía cobarde y vacilante, con contadas excepciones. Digo los comunistas, no los revisionistas que fortalecen a la oligarquía española desde el españolismo rancio, negándose a defender el referéndum, diciendo estar a favor del derecho a la autodeterminación de palabra y no de hechos, sin aprovechar esta ocasión para agudizar la crisis del régimen. Al fin y al cabo hacen lo que llevan haciendo desde la “transición”: fortalecer al Estado legitimando su legalidad. Además, más allá de la estrategia, no se puede ser comunista sin defender el democrático derecho a la autodeterminación.

El gobierno ha amenazado con hacer uso del ejército si es preciso para impedir el referéndum y varios partidos nazis han asegurado que acudirán a reventarlo. Pero esto no es suficiente para que la mayoría del independentismo asuma como imprescindibles los comités de defensa del referéndum. Es preocupante que tan solo una parte pequeña de la CUP haya hablado de la necesidad de estos. La mayoría del independentismo sigue en la fe ciega y en el ambiente festivo sin plantearse este tipo de cuestiones básicas. Defender el referéndum es impulsar comités de defensa, no irse para casa tranquilos si el Estado lo impide con el uso de la fuerza o como sea. ¿Qué tiene que pasar para que algunos espabilen un poco y salgan de la ridícula mentalidad hippie, que desfilen los tanques por Barcelona? ¿Que seamos agredidos por soldados imperialistas? ¿Que los nazis amparados por el Estado nos apuñalen como hicieron con Guillem Agulló y tantos más? ¿Que la Generalitat se cague y no haya referéndum?

Bastantes comunistas votamos a la CUP para que jugara el papel que prometía jugar: presionar a Junts pel sí, impulsar la movilización en las calles, ensanchar la base a favor de la independencia, etc. A sólo 4 meses del supuesto referéndum, la movilización deja más que desear, apenas algunos hablan de comités de defensa y hay una excesiva tolerancia o suavidad con las vacilaciones del gobierno catalán. Ni siquiera las graves y amenazantes declaraciones del gobierno español les llevan a ponerse firmes de una vez. ¿Hay que recordar la reciente historia para saber a qué clase de Estado nos enfrentamos? Por fin el otro día, María Rovira de CUP Barcelona, llamó al Estado español por su nombre: fascista. Ya podrían tomar nota otras militantes de la CUP que lo llaman democracia imperfecta o cosas por el estilo.

En mi ciudad, Lleida, las fuerzas independentistas apenas hacen campaña u organizan charlas y debates abiertos en los que tratar ciertas cuestiones. Hace poco organizamos uno y la ANC no quiso ni participar, pues no les interesa que se ponga en duda la labor del gobierno catalán o que se diga la verdad: que las cosas no serán tan fáciles como el paseo de la Diada si queremos conquistar la independencia y no hacer el ridículo. Hasta la fecha, el colectivo de mi ciudad que he visto más volcado con la defensa del derecho a la autodeterminación, es Resisteix, organización comunista. Haciendo campaña, entre otras cosas, por los comités de defensa ante boicots fascistas o el uso de la fuerza por parte del Estado. Los comunistas no somos espontaneístas y por lo tanto, no dejamos asuntos tan serios a la improvisación, de ahí que ya llevemos tiempo insistiendo en la importancia de organizar la resistencia popular para garantizar el derecho a la autodeterminación frente al Estado fascista y las vacilaciones de la burguesía catalana a favor de la independencia, que no es lo mismo que dispuestos a pelear de verdad por esta. Los comunistas sabemos a qué clase de Estado nos enfrentamos y que no es para tomárselo a guasa o a fiesta, por más que resulte incómodo que lo recordemos a quienes creen que cederán ante la ilusión de tantas personas. Para preparar al pueblo hay que hablar claro y ningún partido independentista presente en el Parlament, lo está haciendo. Es una lástima porque ese millón de personas que sale a la calle para la Diada, bien organizado sería imparable. Pero por ahora, la cosa cambia o las carcajadas que el Estado español se va a echar a costa del independentismo catalán, serán un eco constante.




lunes, 15 de mayo de 2017

Recuerdos del 15 M (a 6 años)

Recuerdo cuando hace 6 años escuché la noticia de que las plazas de todo el Estado se llenaban de personas protestando. Se me pusieron los pelos de punta, me emocioné y sentí mucha alegría: ¡por fin salía la indignación masivamente a las calles! Inmediatamente salí de casa y acudí a la plaza de mi ciudad en la que numerosas personas se empezaban a congregar. Recuerdo que llevaba una camiseta que ponía “siempre rojo y a la izquierda”. A los pocos minutos se acercó un tipo a decirme que eso era ofensivo, que allí también cabía la derecha. Qué ingenuo era él y a la vez yo, que había olvidado arrastrado por la emoción, cuál era el nivel. Fue frustrante intentar hacerle entender lo más básico y que no parara de repetir: “Aquí cabemos todos”. También recuerdo que en una de las primeras asambleas hicimos grupos de debate y propuse ocupar bancos como forma de protesta para denunciar, entre otras cosas, lo que al menos varios asistentes sabían: que los políticos estaban al servicio de la banca criminal. Me miraron como si propusiera atracarlos y mi propuesta fue ignorada. Sólo un año después, la PAH convirtió ocupar bancos en algo normal y eso prueba que hubo pequeños avances después del 15M.

Tras ver cuál era el nivel comprobando que tanta indignación no quería ni ocupar bancos de forma pacífica, la alegría del principio se convirtió en bajón, pero no por ello dejé de asistir los días siguientes. En uno de estos, al lado de la plaza de la acampada, había un acto electoral del PSOE para las elecciones municipales. Junto con unos compañeros anarquistas fuimos a boicotearlo con una pancarta que recordaba lo que son y gritos. Acudimos los de siempre, nadie nuevo del 15M se sumó, pero eso no era lo peor. Al avanzar hacia el acto, la policía nos cortó el paso y tras un forcejeo, rompió la pancarta e impidió el paso. Nunca olvidaré el comentario de un anciano que pasaba por allí: “Esto parece el franquismo”. Desde la plaza del 15M se veía todo y uno de los asistentes, un estudiante de medicina, vino corriendo. Vaya, alguien que se une a nosotros, pensé. Pero todo lo contrario, le dijo a la policía que no teníamos nada que ver con el 15M y que no apoyaban eso. Tuve que armarme de paciencia para no partirle la cara y entonces, se desvanecieron las pocas ilusiones que me quedaban respecto a aquella acampada. Este estudiante era uno de los que llevaban el cotarro, por más que presumieran de “movimiento horizontal”. Mi inmadurez política hizo que no denunciara eso en la asamblea y lo dejara pasar. A los pocos días el tipo se debió cansar de que acampando no se conquistara el paraíso y no vino más.

Yo seguí asistiendo, interviniendo en las asambleas y en el micro demasiado abierto, pues habló hasta un mierda del PSOE y cuando lo increpamos unos cuantos, otros tantos salieron en su defensa. Al ser un movimiento tan desclasado y con un nivel de conciencia tan bajo, los oportunistas y tarados de todo tipo se acercaban como buitres, hasta varios personajes venidos de sectas, literalmente, campaban a sus anchas y eran venerados por algunos. Las asambleas eran un caos y al final, tras horas y decenas de opiniones, se concretaba poco más que la cena. Mi escasa experiencia militante, mi poca formación y mi frágil paciencia, me impidieron tener un mejor papel intentando concretar yendo al grano. No era fácil empujar a la combatividad cuando ponían como ejemplo a Islandia y creían que por ocupar las plazas levantando las manos, los poderosos abandonarían privilegios y cederían derechos. Derechos que, por otra parte, tampoco se concretaban. Muchos pasaban por allí como una aventura de fin de semana: acampada, cachondeo, fotos y punto. Lo poco positivo es que se gritaba a los políticos: ¡No nos representan! El problema es que luego, cuando boicoteábamos sus actos, nos condenaban o no se unían. También hizo que se hablara masivamente de política en las calles y eso era necesario. Además, fue en cierta manera el germen de movimientos como la PAH, que aún con sus lógicas limitaciones, han servido para frenar muchos desahucios, señalar a criminales, evitar cortes de luz y agua, etc. Igual que es nocivo sobrevalorar el 15M como siguen haciendo muchos sin análisis crítico, también lo es decir que fue totalmente inútil, entre otras cosas porque la experiencia enseña y muchos aprendieron que no basta con acampar levantando las manos para conquistar derechos.

Aunque todas las acampadas del 15M eran parecidas, en las ciudades donde más militantes anticapitalistas participaban, tenían más contenido, pero igual que yo, también se daban contra un muro a menudo y los hippies montaban talleres de yoga y debates estériles mientras la miseria crecía en los barrios que, en su mayoría y como es lógico, acusaban de perroflautismo al movimiento. Los medios burgueses, sabiendo que era un movimiento inofensivo, hablaban de este como si de un zoo se tratase y las acampadas fueran monos a observar con la tranquilidad de saber que no darán dos hostias. Eso hacía felices a los ingenuos, como si los medios financiados por bancos y grandes empresas, pudieran hablar bien de un movimiento que realmente ponga en peligro al régimen. Si lo hacen, es que demasiado falla, pues son voceros y escudos de los culpables. Así, pasaron los días y la plaza cada vez estaba menos llena, pues quienes esperan soluciones rápidas y cómodas, caen rápido en el derrotismo. Tras casi dos semanas, la policía desalojaba al amanecer por orden del alcalde del PSOE (ese al que habían protegido al principio cuando le hicimos el escrache). Hubo detenidos y porrazos, una dosis de realidad para quienes llamaban amigos a los policías y creían que el buenrrollismo de la acampada iba a contagiar a los opresores. La manifestación de por la tarde fue una de las más masivas que he visto en esta ciudad. Cuando pasábamos por delante de la comisaría se golpearon cristales y hubo quienes intentaron arrancar las banderas del edificio, otra vez frenados por quienes llamaban violencia hasta a eso.


El 15M puede resumirse en “mucho ruido y pocas nueces”. Se cuestionó al régimen pero no se atacaron sus pilares. Se dijo que había que conquistar derechos pero ni se concretaron ni se supo cómo. Lo pintaron como el inicio de la lucha sin querer saber nada de luchas pasadas mucho más serias que sí conquistaron derechos, era la soberbia de una indignación pequeñoburguesa. Hoy estamos mucho peor que en 2011 y las plazas están vacías porque se pasó del “no nos representan” a decir que Podemos sí nos representa. Los oportunistas de Podemos captaron ese cabreo descafeinado y lo sedaron aún más en las urnas. Un movimiento desclasado era pasto de quienes como Podemos no representan a nuestra clase. Por eso, los barrios más jodidos, donde hay cabreo de verdad aunque no se organice ni se dirija bien, no se sentían representados por el 15M. Al final, aquella movilización en las calles, sirvió a quienes alejan la lucha de las calles. Pero qué duda cabe, de que la próxima vez que las calles se llenen masivamente durante tantos días, el nivel será más alto por las lecciones de la experiencia y por la conciencia de clase que la crisis capitalista ha servido con hostias de todo tipo. Aunque sólo sea por eso, el 15M no fue totalmente inútil y desde luego los revolucionarios hemos de hacer autocrítica del papel que tuvimos allí. Criticar desde el sofá como hacen muchos, es muy fácil, lo que cuesta es señalar al capitalismo en asambleas desclasadas, proponer ir más allá de protestas guiadas por la policía, etc. Precisamente si Podemos lo ha tenido tan fácil para absorber el 15M, fue porque la mayoría de “revolucionarios” lo miraban desde la distancia, cuando lo revolucionario es acudir a esos movimientos para que no sean tan inofensivos y confrontar la influencia del reformismo. De aquella experiencia, nosotros también tenemos mucho que aprender. 


martes, 11 de abril de 2017

¿De qué paz nos hablan? (Sobre el desarme de ETA)

Numerosas personas consideradas de izquierdas, celebraban la entrega de armas de ETA “al pueblo vasco” como decía la organización armada en su comunicado. Las armas estarán en manos de la policía, no del pueblo, hablemos claro. Si realmente las entregaran al pueblo como dicen,  no me cabe la menor duda de que alguien en la miseria cogería alguna para pegar un palo. No sería la primera ni la última vez que numerosas personas se ven obligadas a hacerlo para sobrevivir. Este artículo no pretende ser una crítica sobre el fin de su lucha armada. Primero porque no soy nadie para exigir a otros que cojan las armas y segundo porque no creo que ese sea el problema, sino cómo se hace. ETA también habla en su comunicado de los “enemigos de la paz” que no han facilitado su desarme. ¿Si lo hubieran facilitado ya no serían enemigos de la paz quienes bombardean países para saquear sus recursos con guerras imperialistas? Algunos de los que lo han facilitado no son precisamente un ejemplo de demócratas, como algunos políticos del P$OE. En estos términos habla también la izquierda domesticada que festeja el monopolio de la violencia del Estado hablando de paz en abstracto, como si pudiera haber paz con desahucios, con represión, con explotación, con paro masivo, con miseria. Hablar en esos términos es hacerle un favor al Estado opresor como si la paz fuera compatible con sus brutales injusticias. Que les digan a las familias de los más de 600 trabajadores que cada año son asesinados por el terrorismo patronal, obligados a trabajar sin seguridad, que hay paz sin ETA.

Gran parte de esta izquierda está tergiversando la historia diciendo que ETA ha interesado siempre al Estado. ¿Entonces por qué la represión ha sido tan dura y cruel con sus militantes y simpatizantes? ¿A los representantes del Estado les interesaba poder ser ejecutados? Una cosa es que algunos errores muy importantes de la organización hayan beneficiado al Estado y la otra que todo les interesara. Otra cosa es que algunos partidos, por su afán de venganza, no se conformen con el fin de la lucha armada o la entrega de armas. El fin de la lucha armada de ETA, claro, el Estado va a seguir ejerciéndola y a demasiados se les olvida, parece que no haya ningún problema en que el brazo armado del capital o el ejército imperialista, hagan uso de la fuerza armada. Si ETA hubiera servido al Estado como tantos dicen, el Estado no hubiera puesto tantos esfuerzos en debilitarla o en exterminarla. La duda ofende, pero ya decía Bertolt Brecht que en los tiempos terribles conviene recordar lo obvio. Desde luego sí hay una cosa que conviene al Estado: que se le otorgue el monopolio de la violencia y que se llame terrorismo a la respuesta a sus constantes agresiones.

Además, ese discurso tira piedras a su propio tejado como si su lucha hubiera carecido de legitimidad, porque están diciendo que impedían la paz. Lo que crea conciencia es decir que es el Estado, armado hasta los dientes para imponer el poder de unos pocos parásitos ricos, quien impide la paz negando derechos, no la resistencia que lucha para conquistarlos. Quitando la legitimidad de ese método de lucha, están tirando mierda a quienes quieran utilizarlo. Si ellos no quieren utilizarlo más, es su decisión, pero que dejen en paz (ya que hablamos de paz) a quienes lo utilicen o quieran utilizarlo por tener claro que sin justicia social, no hay paz. Como leía a un familiar de un preso político vasco: “¿Qué hay que celebrar, que las cárceles siguen llenas de presos con otros tantos en el exilio y en la clandestinidad? ¿Que sigue la represión y que se nos continúa negando el derecho a la autodeterminación como tantos otros?”. El problema es que se está negando la legitimidad de todos los métodos de lucha y que los partidos políticos de la IA oficial están condenando hasta la autodefensa frente a la brutalidad policial, los ataques a bancos o a sedes de partidos con políticas criminales enemigas de la clase trabajadora, etc. Claro, ahora resultará que hay que dejar tranquilos a quienes nos joden la vida. Una cosa es que ETA deje la lucha armada y otra que Bildu condene hasta los sabotajes contra multinacionales con un discurso socialdemócrata totalmente asumido por el sistema, eso es intolerable. Así están legitimando la represión contra quienes lo hagan, ¿esa es su visión de la paz? Qué fácil desde las cómodas poltronas de ser un político del sistema.


Mientras, los jóvenes y no tan jóvenes de Euskal Herria como del resto del Estado, cada vez recibimos más golpes del capitalismo. Seguro que desde el buen rollo con el PP$OE del que Bildu presume y condenando la autodefensa, se arregla todo. Tal vez habría que recordar que ETA hace años que dejó la lucha armada y que la inmensa mayoría temen el paro, la explotación, la represión y la miseria, no su regreso; es un hecho objetivo. El verdadero camino hacia la paz es el camino hacia el Socialismo y este no se podrá conquistar desde la condena de la autodefensa y vendiendo una falsa paz dentro del Estado capitalista. Ni siquiera las importantes mejoras se conquistarán, como ha demostrado la historia, dando paz a quien la niega. Pero cuando se abandona la lucha de clases como ha hecho una gran parte, la claudicación ideológica está servida y esta no depende de coger o no una pistola. Por eso, como el preso político de ETA Jon Kepa Preciado, en una muy digna carta que escribió, digo “no en mi nombre”. Que tampoco hable en mi nombre la izquierda española o catalana que niega la legitimidad de todos los métodos de resistencia y que habla de paz bajo la opresión fascista y burguesa. Algunos sólo celebraremos el desarme de los opresores. 




miércoles, 5 de abril de 2017

NO ES UN CHISTE

No, la libertad de expresión no es ningún chiste, es una cosa muy seria por la que muchos han dado la vida y otras tantas están presas por luchar por esta y otros derechos democráticos. Por más que los progres se la tomen a chiste y sólo se escandalicen cuando condenan a alguien por utilizar el humor y más si es como Cassandra, una miserable arrepentida que de la mano de Podemos califica de “ejemplar” a la Audiencia Nacional, excepto su condena, claro. Cassandra es todo lo contrario a llevar con dignidad la represión, capaz de echar mierda a quien sea, hasta a los antifascistas que ejecutaron al Carrero Blanco de sus chistes, con tal de intentar “salvarse”. Capaz de poner como ejemplo a un tribunal fascista mientras nos deja como monstruos a quienes nos negamos a condenar la autodefensa en todas sus formas. Ni siquiera ha aprovechado su altavoz para exigir la absolución de las decenas de represaliados por opinar y la libertad de quienes como Valtonyc, están al borde de entrar en prisión. Desde luego a la solidaridad y la dignidad no va a salvarlas. Podemos, como carroñeros oportunistas, han visto en ella la oportunidad de rascar votos y como la han condenado por un chiste, la han convertido en la mártir de la libertad de expresión, como si quienes somos condenados por hablar en serio, merezcamos pudrirnos en prisión. Así es para ellos porque han olvidado, como Cassandra, a las decenas y decenas de personas que hemos sido condenadas por expresarnos.

Precisamente si hoy condenan hasta por chistes o por denunciar torturas, aunque el tribunal europeo de derechos humanos haya condenado al Estado español por permitirlas, es porque durante muchos años la inmensa mayoría han mirado hacia otro lado cuando ilegalizaban partidos y organizaciones revolucionarias, cuando cerraban periódicos, cuando encarcelaban y torturaban a numerosos antifascistas por luchar, etc. Pero para Cassandra y los oportunistas que la adoran, entonces la Audiencia Nacional obraba bien. Pablo Iglesias, al conocer la sentencia de Cassandra, decía que “España no es ninguna dictadura”. Qué fácil desde la poltrona, quienes sufrimos la represión no podemos decir lo mismo y no vamos a lavar la cara del régimen criminal negando su tiranía. La misma IU que hoy se escandaliza por los chistes condenados, aprobó el código penal que nos condena por opinar, han sido firmes defensores de la constitución que nos oprime y que no rompió con el fascismo perpetuándolo con cuatro reformas superficiales. La hipocresía es insoportable, pero por salir en la foto y rascar unos votos acercándose a lo que tiene tirón y que no supone riesgo alguno para su poltrona, abandonan cualquier resquicio de vergüenza. Pero no sorprende, son los mismos que yendo de defensores de los derechos humanos, silencian el exterminio de presas antifascistas en las cárceles del Estado que niega hasta la asistencia médica y la libertad a presos revolucionarios gravemente enfermos. Les escandaliza un chiste condenado, pero no las torturas. ¡Hasta al burgués tribunal europeo le escandalizan más!


Para ellos la lucha es un chiste, basta ver los carteles que hacen sorteando unas cervezas con Alberto Garzón o con Ramón Espinar vestido de superman  (el que desayuna en el lujoso Ritz con los sindicatos del régimen CCOO y UGT) mientras en otro twit presume del colegueo que tiene con Cifuentes. Normal que sólo les escandalicen las condenas por chistes. Mientras, quienes nos tomamos la lucha en serio, afrontamos largas condenas de prisión o somos apaleados y acosados en las calles por los sicarios del capital. Gracias al silencio de estos canallas reformistas, que es complicidad, el régimen lo tiene mucho más fácil para machacarnos. Por eso para el régimen también son un chiste que, como decía el presidente de la patronal, no supone peligro alguno para sus políticas económicas. Cobran, para entre otras cosas, frenar una respuesta contundente a la represión, ocultarla y llamar democracia al Estado que considera víctima del terrorismo a un dirigente fascista genocida. ¿Cómo no van a pagarles por semejantes favores? He sido demasiado generoso: no llegan ni a chiste porque no tienen la más mínima gracia. 


sábado, 25 de marzo de 2017

¿EL COMUNISMO ES LEGAL EN EL ESTADO ESPAÑOL?

La mayoría responderán que sí porque pueden comprarse libros de Marx y Lenin, llevar una bandera comunista o una camiseta con la cara del Che. Pero como decía Engels: el marxismo es una guía para la acción. No podemos separar la teoría de la práctica, ese es el empeño de la burguesía para que no nos organicemos en torno a la lucha comunista, por eso repiten falacias como que “el comunismo es muy bonito en la teoría pero fracasa en la práctica”. Por eso no persiguen a los intelectuales pequeño burgueses que se pasan el día teorizando sobre lo ya escrito y que no tienen práctica revolucionaria alguna, porque además, estos charlatanes se dedican a atacar a los revolucionarios que sí la han tenido y tienen. Por lo tanto, le hacen otro favor a la burguesía. Los clásicos del marxismo escribieron para incitar a una práctica revolucionaria correcta, no para que sus textos se quedaran en un blog o en una biblioteca. Como por lo tanto no podemos quedarnos en el plano teórico para decir si el movimiento comunista es legal, veamos si en la práctica lo es. Aún así, cabe recordar que aunque uno pueda comprar un libro de Lenin en multitud de librerías, hay escritos comunistas prohibidos como muchos del PCE (r) y el Estado cerró en 2007 la web Antorcha donde aparecían algunos de estos, encarcelando al administrador.

Hay que partir de la base de que el marxismo-leninismo es la combinación de lucha legal e ilegal, por lo tanto hay una parte de la lucha que siempre estará fuera de la legalidad. En algunos Estados, con más libertades políticas que el español, el margen para actuar en la legalidad es mayor, pero aquí, donde se persigue hasta a quienes denunciamos torturas y asesinatos a manos de la policía o en el que la policía carga e impone caras multas hasta en manifestaciones pacíficas, apenas hay posibilidades. Estas condiciones han obligado a muchos militantes comunistas a pasarse a la clandestinidad, dificultando así la labor policial para detenerlos por una actividad exclusivamente política y no armada. No lo hicieron por capricho, como parecen asegurar los manipuladores revisionistas tan apegados a la legalidad que no suponen peligro alguno. Lo hicieron por el constante acoso al que eran sometidos por la policía, por repartir octavillas o participar en asambleas de trabajadores o parados. La solidaridad con los presos políticos antifascistas también está perseguida y han encarcelado a solidarios e incluso a abogados de los presos. Ante esta ausencia de libertades, ¿quién puede decir que la lucha comunista es legal en el Estado español? Sólo quienes se dicen comunistas pero en los hechos, lo que lógicamente más cuenta, no denuncian ni el exterminio de presas comunistas. La burguesía teme la práctica y cuando esta es inexistente o no pone en riesgo los pilares del régimen, puede tolerarla e incluso la necesita para tergiversar el marxismo y dar una imagen de pluralidad para camuflar mejor la falsa democracia.


Pero hay una cosa imprescindible para saber hasta qué punto la lucha comunista es legal en un Estado: saber si el partido comunista que ejerce como tal y no sólo de nombre, es legal. Los comunistas creemos en la imperiosa necesidad del partido comunista, que es la organización independiente de la clase obrera, es decir, que no está controlada por la burguesía y que por lo tanto, sólo sirve a los intereses de los trabajadores sin deberse a acatar la legalidad que nos oprime. Renunciar a la función del partido comunista es el colmo del oportunismo y equivale a decir que la pequeña burguesía puede dirigir el movimiento revolucionario, renunciando al papel de vanguardia del proletariado más avanzado. En el Estado español, el partido que se ha ganado durante cuatro décadas el calificativo de comunista, con una lucha tenaz, comprometida a cualquier precio y bien organizada, que jamás ha traicionado los principios comunistas y por lo tanto a la clase obrera, es el PCE (r) y es un partido ilegal precisamente por eso. Un Estado como el español, que no rompió con el fascismo y que por lo tanto, a la vista está, no asegura ni las libertades más básicas, no va a tolerar que un partido verdaderamente revolucionario, sea legal. Ya no sólo eso, sino que las condenas a sus militantes llegan a los 11 años de prisión y en el caso de su Secretario General, que ya acumula 24 años de condena en dos tandas, a la cadena perpetua encubierta. Otros tantos han sido asesinados pasada la "transición". Ni los bolcheviques en el zarismo sufrían una represión tan contundente, ni siquiera Fidel Castro tras ser encarcelado cuando asaltó con las armas el cuartel de Moncada. Por lo tanto, si los comunistas creemos en la función imprescindible del partido y queremos organizarnos con este para tener una práctica consecuente, no podemos hacerlo desde la legalidad. ¿Quién puede decir que la lucha comunista es legal en el Estado español? Los partidos que diciéndose comunistas caen en el parlamentarismo más vergonzoso, han sido defensores de la Constitución y de la reconciliación con el fascismo, condenan la autodefensa, no exigen la Amnistía total, reducen las experiencias revolucionarias de otros países al folklore festivo y no proponen nada más que manifestaciones-paseo. En definitiva, quienes se pasan los principios comunistas por su cómoda práctica. Como se suele decir: “Quienes no se mueven, no sienten las cadenas”. Y moverse en la lucha comunista, es todo lo contrario a eso y suele ser ilegal, otra cosa es que no puedan encarcelarnos a todos los que hagamos algo ilegal, pero la posibilidad está ahí.


viernes, 10 de marzo de 2017

AGUDIZAR LA CRISIS DEL RÉGIMEN


Que el régimen tiene una crisis cada día más profunda, es algo que hasta sus voceros manipuladores profesionales, se han visto obligados a reconocer con preocupación en más de una tertulia de TV o en su prensa escrita. La monarquía, los políticos, sus fuerzas represoras, sus relaciones internacionales, el independentismo masivo en Catalunya, etc, son algunos ejemplos de importantes grietas en los pilares del régimen. Si a ello le sumamos los millones de parados, ausencia de libertad de expresión, desahucios diarios, sueldos de miseria, etc, tenemos unas condiciones objetivas que de estar bien acompañadas por las subjetivas (organización revolucionaria) se iba a montar una bien gorda. Este artículo sería más extenso que el Quijote si me pusiera a citar más ejemplos de la grave situación que estamos pasando, pero basta recordar que hace pocos días se derrumbaba y no por primera vez, el techo de un hospital público de Madrid quedando herido un paciente. Vas a que te curen y sales más herido, eso si no sales muerto porque por la falta de personal y medios no pueden darte la mejor atención. Cuando hasta los hospitales están en esas condiciones, por eso y tantas cosas más, en cualquier Estado sólo un poco más cuerdo, estarían ardiendo las calles.

Mientras aquí han condenado a Valtonyc a 3 años y 6 meses de prisión por hacer canciones contra la monarquía y políticos criminales, la respuesta en las calles ha sido poco más que cuatro concentraciones y dos de estas en su isla, en Grecia los estudiantes lanzan cócteles molotov contra el parlamento, los agricultores se enfrentan a los antidisturbios a palazos o se ocupan ayuntamientos para mejorar las condiciones de los presos revolucionarios y en Francia responden a la brutalidad policial con días de disturbios como hicieron con la “ley del trabajo”. Con eso no digo que en esos países estén al borde de la revolución (para eso hace falta mucho más que enfrentamientos esporádicos), sino que aquí con unas condiciones objetivas mucho más jodidas, hay una respuesta mucho menos contundente. Por eso el gobierno ni camufla sus homenajes a la División Azul de fascistas españoles que ayudó a los nazis o quienes saquean millones de dinero público como Rato salen de rositas, para qué si no hay una respuesta aunque la humillación no pueda alcanzar cotas más altas. ¿Qué será lo próximo, multar con 1.200 euros a 13 jóvenes por reunirse para comer pipas? ¿Lo dudas? Pues lo acaban de hacer en Jaén: ley Mordaza por reunirse varias personas en la calle. ¡A quién se le ocurre salir a la calle a hablar y comer pipas en un parque si hay que estar bailando canciones machistas en un local caro o frente al ordenador subiendo las fotos del baile! En estas estamos e irán a más como no los frenemos, no será porque no nos estén avisando. Es un régimen decadente que nervioso, impone el terror para que no podamos ni reunirnos en la calle o protestar.

Pretenden arreglar su tremenda crisis de legitimidad a base de una represión que sólo agudiza aún más su crisis, pero así son los fascistas, son bestias que no atienden a razones. Eso provoca que cada vez más personas se den cuenta de que aquí no tenemos ni la d de democracia, cosa que hemos de aprovechar para desarrollar la organización revolucionaria imprescindible para conquistar mejoras y para un día poder poner fin a la tiranía del capital. Está en nuestras manos agudizar más su crisis y con los incontables ejemplos de barbarie que dejan, despertar la conciencia de clase hasta que la respuesta ante sus crímenes y violaciones de derechos fundamentales, sea mucho más que cuatro concentraciones tranquilas. Para ello es imprescindible recordar que si nos vencen y oprimen, es porque ellos sí tienen claro que el uso de la fuerza es necesario. Sin embargo una gran parte de la izquierda y de los autodenominados “partidos comunistas” no dudan en condenar los métodos de lucha ilegales. Si aquí los estudiantes hubieran lanzado cócteles molotov contra el Congreso como en Grecia, desde Unidos Podemos hasta los revisionistas, lo hubieran condenado. Agudizar la crisis del régimen pasa precisamente por no dar legitimidad a su legalidad que nos asfixia. Es evidente, no para demasiados y así estamos, que condenando lo que se salte su legalidad, lo fortalecemos. Por ello hemos de tener claro qué partidos fortalecen al régimen y qué partidos u organizaciones lo debilitan. Con quienes lo debilitan y asumen planteamientos revolucionarios verdaderamente democráticos, podremos tejer alianzas pese a las diferencias, eso es la unidad. Con quienes legitimen la represión u ofrezcan otro tipo de colaboración al régimen, sólo cabe señalarlos como enemigos. El régimen los necesita, como necesitó al PCE en la “transición”, para dormir la rabia alejándola de las calles y así tener al rebaño controladito. Son su pata izquierda y como tal deben ser tratados: parte del problema, no aliados. Sin olvidar que una cosa son muchos de sus votantes ingenuos y la otra sus políticos mentirosos y apoltronados. Con los primeros hemos de tratar para hacérselo ver, a los que los manipulan, atacarlos.

Sólo debilitando al régimen podremos un día asestarle el golpe final. Para ello hemos de salir del cómodo espacio que compartimos con quienes ya asumen planteamientos revolucionarios, que no son nada si no los llevamos a la práctica y los compartimos con nuestros compañeros de clase que aún no han llegado a estos. Necesitamos, como decía Lenin, una agitación y propaganda constantes y disciplinadas para combatir la manipulación del enemigo y concienciar. De lo contrario resultaría absurdo pensar que podemos derrotarlos desde la comodidad y el sectarismo. Ahora que el régimen empieza a agonizar es el momento, nos lo ponen en bandeja sin querer. Recordemos porqué sus instituciones no tienen legitimidad, denunciemos la falta de libertades con solidaridad, llevemos la indignación más allá de internet, aumentemos el creciente descontento popular y sobre todo, organicemos la rabia. Si en otras épocas y lugares, con unas condiciones objetivas menos agudizadas, ha habido una gran resistencia, ¿cómo no vamos a organizarla con la que está cayendo? Tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, con nuestra clase y frente a la historia; si sabemos lo que hay que hacer, no podemos mirar hacia otro lado y caer constantemente en sus distracciones para sedarnos y alejarnos de la lucha. De su crisis, que nazca nuestra fortaleza. Ante su falta de legitimidad, defendamos la legitimidad de toda resistencia.

 


 

 

sábado, 25 de febrero de 2017

15 RAPEROS POR LA AUDIENCIA NAZI-ONAL EN 3 MESES


En cuestión de 3 meses hemos pasado 15 raperos por la Audiencia Nacional. Yo ya fui condenado a 2 años de prisión y ahora pueden caerme hasta 6 más, La Insurgencia (11 raperos, un productor y quien hacía los vídeos) también se enfrenta a una larga condena por “asociación ilícita”, “enaltecimiento del terrorismo” e incitación al odio y a Valtonyc lo acaban de condenar a 3 años y 6 meses de prisión por injurias a la corona y enaltecimiento. En ningún Estado europeo, ni siquiera en Estados Unidos, se viola así la libertad de expresión. Evidentemente no estoy poniendo como ejemplo de libertades a esos países, todo lo contrario, pero que en este Estado haya aún menos, es muy significativo. A raíz de estos casos, bastante mediáticos, muchas personas se preguntan cómo puede suceder. Para entender el presente y conquistar el futuro, hay que conocer el pasado.

La Audiencia Nacional es un tribunal herencia del Tribunal del Orden Público franquista que cumple la misma función: castigar con saña la disidencia. Le cambiaron el nombre pero los jueces y fiscales continuaron siendo los mismos. Un tribunal demócrata hubiera condenado a la policía torturadora y asesina del franquismo, a sus ministros, etc. Nada más lejos de la realidad: condenó a quienes luchaban para que así fuera. Por sus salas y calabozos hemos pasado miles de antifascistas cuyo delito ha sido luchar por una verdadera democracia. Por lo tanto cabe recordar, ahora que tanto hipócrita pide la libertad de Valtonyc, que los partidos como Unidos Podemos que no piden la disolución de este tribunal y de los cuerpos represivos, están perpetuando la represión. Para combatir la represión hemos de saber quienes están realmente en nuestra trinchera y quienes de una forma u otra legitiman a los represores. Además, estos oportunistas sólo se acercan cuando algo tiene bombo mediático y a menudo ni eso, pues criminalizaron a los jóvenes de Altsasu y se solidarizaron con la Guardia Civil.

En Estados Unidos hay raperos y artistas más famosos que nosotros y con letras mucho más explícitas que llaman a ejecutar policías o políticos. Ninguno ha sido condenado a prisión por ello. Baste como ejemplo la canción “Cop Killer” de Ice T que puede encontrarse subtitulada en castellano por YouTube. O el videoclip del famoso y clásico grupo Onyx “Againt All Authorities”, en el que secuestran a un policía, lo golpean y lo crucifican. De hacer eso un grupo de este Estado, sería detenido al día siguiente y condenado a prisión. Por mucho menos Valtonyc pasará, si la solidaridad no lo evita, casi 4 años encarcelado. Pero a todas horas nos dirán que el máximo problema es Trump cuando aquí tenemos algo aún peor. Para transformar la sociedad, hay que saber donde sobrevivimos. Por eso es tan importante que con campañas y hablando con nuestro entorno, demos a conocer casos como estos y tantos más para que se tome conciencia de que vivimos en un Estado sin las más mínimas libertades garantizadas. El uso sistemático del terror de la represión para que tengamos la boca cerrada, es el fascismo moderno del que hablaba Dimitrov, la forma de dominación de la oligarquía más reaccionaria. Los hijos y los nietos políticos de quienes encarcelaron o exterminaron a Lorca, a Miguel Hernández y a tantos antifascistas más, son los que con prácticas inquisitoriales nos condenan por protestar. Saben que hacerlo, por el momento, les sale casi gratuito. Sí provoca que más personas abran los ojos, pero si no se transforma en solidaridad llevada a los hechos, los represores no se lo piensan. Por eso, ahora que se habla tanto de la falta de libertades, hemos de insistir en la importancia de la práctica revolucionaria para que la indignación sea mucho más que unos twits o un berrinche momentáneo.

Para evitar que Valtonyc entre en prisión hace falta mucha presión. Si por todo el Estado hubiera concentraciones exigiendo su libertad y amplias campañas, se lo pensarían dos veces con él y con tantos más. Nuestro deber es organizarlas si nos indigna que se le quiera encarcelar por republicano y antifascista. ¿Acaso nosotros no lo somos? Pero sin olvidar que las cárceles están llenas de presos y presas antifascistas, la solidaridad no puede ser selectiva porque no sólo Valtonyc merece la libertad. La reivindicación de la amnistía total se hace imprescindible para unir la solidaridad y apuntar al régimen, teniendo claro que mientras tengamos un Estado así, no pararán de encarcelar por luchar. Por eso lo más importante es fortalecer la organización revolucionaria que pelee duro por acabar con la raíz del problema.

 

miércoles, 15 de febrero de 2017

¡VIVA LA LUCHA DE LOS ESTIBADORES!

Volvemos a asistir a un linchamiento con mentiras de todo tipo contra un colectivo de trabajadores, esta vez los estibadores. Cuanto más teme algo la burguesía, más saña en la manipulación, de ahí que inviertan tantos millones en propaganda anticomunista. Para deslegitimar su lucha, tienen la falta de escrúpulos de llamarlos privilegiados. El año pasado cuatro estibadores perdieron la vida trabajando y decenas más sufrieron “accidentes laborales” mientras sus patrones, los verdaderos privilegiados, se enriquecían tramando graves recortes en sus derechos. Los medios del sistema, cuya función no es otra que lavar la cara a los explotadores y criminalizarnos a los explotados que nos rebelamos, no airean los sueldos de los empresarios, sólo los de los trabajadores y encima manipulados. Lo mismo hizo Colau para desacreditar a los trabajadores del metro en huelga. Así, pretenden que no apoyemos su lucha y que centremos nuestro rechazo en ellos y no en los verdaderos privilegiados. Algo estarán haciendo bien cuando los medios al servicio de la banca y multinacionales, los están atacando sin tregua con un odio de clase que ojalá tuviéramos toda la de los oprimidos porque no estaríamos como estamos.

Pero lo que más teme la burguesía de su lucha, es que cunda el ejemplo y sean la chispa que prenda más luchas obreras. Que se desate una fuerte solidaridad como no me cabe duda que sucederá si siguen con firmeza, como pasó con la lucha de Gamonal que despertó la solidaridad en muchas ciudades que salieron a las calles a apoyar. Ahora que la situación es desesperante pero apenas hay luchas obreras, que esto se les vaya de las manos y fomente la combatividad, es algo que les genera una seria preocupación, de ahí tanto interés en intoxicar a la clase trabajadora para que no les apoyemos y sobre todo, para que no sigamos el mismo camino. Por eso nuestro deber de clase, es defender la legitimidad de su lucha y combatir la propaganda capitalista. Son tan sádicos que intentan, a menudo con éxito, que el que cobra 600 euros, odie al que cobra 1.000 o incluso 2.000, no a quienes cobran 10.000 o muchísimo más. Han conseguido que se llame privilegiado al mileurista o al que se juega la vida en el trabajo y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Si en pocos años han logrado que el “privilegiado” sea el mileurista, ¿qué lograrán si no los frenamos? Que les pretendan bajar el sueldo hasta un 60% es para montar una muy, muy gorda. Si hasta ahora no estaban tan jodidos como en otros sectores aún jugándose a menudo la vida, es por las luchas que han tenido en el pasado y porque sabiendo la que pueden montar, se lo han pensado dos veces antes de joderlos de verdad. Pero cada vez nos exprimen más y ahora les ha tocado a ellos.

Los estibadores no cobran mucho, hay que juzgar lo que cobran en función de la dureza de su trabajo y sobre todo por los beneficios que generan, que son colosales, de ahí la preocupación ante su huelga combativa (recalco lo de combativa, porque las huelgas-farsa de CCOO y UGT no tienen nada de eso). Por lo tanto cobran poco comparado a la riqueza que generan y en todo caso, nosotros cobramos demasiado poco. Pero es tal su manipulación, que algunos creen que la culpa de que cobremos una miseria es de los estibadores. Hemos de combatir esas mentiras, pero no podemos quedarnos sólo con los que tienen el cerebro lavado, sobre todo hemos de quedarnos con la gran solidaridad y apoyo que están teniendo para no caer en el derrotismo inútil. Pero lo más importante para diferenciarnos de la izquierda domesticada que perpetúa la impunidad de los explotadores y que ahora se acerca oportunista a los estibadores, es recordar que tienen legitimidad para utilizar absolutamente todos los métodos de lucha que sean necesarios para combatir el terrorismo patronal que pone en riesgo la vida de muchas familias. Los sabotajes que ya han realizado no son ningún capricho, cuando no atienden con buenas formas, no dejan otro camino. Precisamente por eso los temen: porque no se atan a la legalidad que los condena. Pero esos métodos tan necesarios, exigen medidas de seguridad, la policía está al acecho y cuenta con colaboradores como se ha visto al airearse una asamblea en la que se llamaba a “romperlo todo” si no cedían.


Defender su lucha, es defendernos a nosotros. La solución es colectiva, acabemos con el individualismo porque cuando un trabajador pierde derechos, los perdemos toda la clase trabajadora, como bien recordaba el PCE (r). Demos a conocer su lucha, combatamos las mentiras de los medios atacando a los verdaderos privilegiados, defendamos la legitimidad de todos sus métodos de lucha ilegales, pongamos en práctica la solidaridad. ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA! ¡ADELANTE ESTIBADORES, ESTAMOS CON VOSOTROS, NI UN PASO ATRÁS!


jueves, 2 de febrero de 2017

LA DISTRACCIÓN DE TRUMP

Desde Podemos a C’s, del País a 13TV, todos se ponen de acuerdo en dejar a Trump como el diablo y a Obama como un buen tipo. Pretenden hacernos olvidar que hace escasos meses y bajo el mandato de Obama, se batieron récords en cuanto a asesinatos de negros pobres a manos de la policía. También que con su querido Barack, USA ha participado en 7 guerras imperialistas, más que con Bush. Pero no pasa nada, en la era del marketing cuenta lo que sonríe el candidato mientras miente, no los países que masacra. Nosotros podemos decir que Trump es un criminal, faltaría más, pero la mayoría de quienes lo critican están apoyando a criminales iguales o peores, ese es el problema. Uno de estos era Obama y la conocida como Killary Clinton, que pretendía ocupar su puesto con una postura mucho más belicista que Trump y que buscaba un enfrentamiento abierto con Rusia. Los mismos que repiten un “no a la guerra” abstracto, luego lavan la cara al Obama de las 7 guerras imperialistas y se lamentan de que Clinton no haya ganado, como si alejarnos un poco de la tercera guerra mundial fuera una pésima noticia. Con menudos “pacifistas” hemos topado.

No hace falta ser un lumbreras, y así lo saben los millones y millones de estadounidenses que no han participado en la farsa electoral, para darse cuenta de que apenas hay diferencias entre un presidente y otro, pues ambos son firmes defensores del capitalismo que esclaviza a la clase obrera. A parte de las ya citadas diferencias en el plano internacional, Trump aboga por un proteccionismo económico que se traduce en poner fin a tratados de libre comercio como el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones) al que también se oponía la izquierda del capital que lava la sangre a Obama y a Clinton, qué casualidad. Los comunistas también nos oponemos al tratado, pero no lavando la cara al Obama que lo defendía. Sin embargo los medios burgueses y sus títeres podemitas, los están pintando como dos polos opuestos y cosas que hace Trump y que también hacía Obama, se las critican sólo a Trump. Como por ejemplo el apoyo que ambos han dado a Arabia Saudí para masacrar Yemen. El otro día La Sexta ponía el grito en el cielo por los terribles bombardeos de hace un par de días, cuando ya hace dos años que empezaron, pero ahora pueden culpar a Trump. Si los récords de negros asesinados a manos de la policía fueran con Trump, dirían que es Hitler. Pero cuando sucedía con Obama estaban más ocupados diciendo que era un tío enrollado que montaba fiestas con actores en la Casa Blanca y que su mujer iba con vestidos muy modernos. Lo mismo sucede con los inmigrantes deportados: Obama ha sido el presidente que más ha deportado, muchos más que Bush. Pero si Trump habla de deportar, es titular en todos los periódicos.

Han encontrado en él a alguien a quien linchar para ir de demócratas, aunque su crítica estrella sobre el muro en la frontera con México tenga una hipocresía que también bate récords. Ya hay un muro, Trump pretende ampliarlo. Pero la inmensa mayoría de los que van de progres criticándolo, luego apoyan las políticas criminales de la UE con los “refugiados” a los que tiene en lugares iguales o peores que los campos de concentración nazis, apoyan a la OTAN que masacra sus países obligándolos a huir o callan la barbarie que suponen las cuchillas en las vallas de Ceuta y Melilla. Cabe recordar que aquí hace nada la Guardia Civil asesinó a al menos 15 inmigrantes (otros cuerpos no han sido encontrados) a balazos de goma hasta que se ahogaron. Si hubiera pasado con Trump todos los canales lo llamarían nazi, como pasó aquí, lo reducen a una anécdota sin importancia.

Con la tortura sucede lo mismo: Trump no oculta que está a favor de esta. Claro que es grave, pero peor es decir que no se tortura y torturar como se hizo con Obama o se hace aquí. ¿Acaso Obama cerró Guantánamo y su policía repartía abrazos? Los mentirosos profesionales conocidos como tertulianos no dicen que al Estado español hasta la UE le ha llamado la atención por las numerosas torturas que además ni se investigan y se tapan. El enemigo, cuantas menos máscaras se ponga, mejor. Y eso le reprochan a Trump: que maquille menos la barbarie. Porque a parte de con el terror, el sistema se sostiene con la ignorancia y no conviene que se sepa que se tortura. Hablan de su machismo como si la mujer obrera fuera a estar más explotada con Trump que con Obama, cuando su situación será idéntica. Como si el feminismo de Clinton fuera mejor, que se lo cuenten a tantas mujeres sirias que han tenido que sufrir a los yihadistas “rebeldes moderados” por la ayuda que los yanquis les han dado para intentar tomar el control de Siria. Pero eso qué importa a los medios y al progrerío, a los que sólo importa que Clinton es una mujer, como si sus bombas fueran a caer con más dulzura por ello o la espalda les doliera menos a las mujeres que se la parten en trabajos de mierda. Este es el nivel de la izquierda del capital que siempre baila al son de los medios de manipulación.


Pero principalmente utilizan a Trump para distraer, para que nos creamos que aquí estamos mejor. Que yo sepa, quien nos condena a prisión por opinar es la Audiencia Nacional y no Trump. Hasta en USA los artistas tienen más libertad de expresión que aquí. El caso es entretener, cuando no es con Venezuela, es con Putin y si no, con Trump. Así se ha llegado al ridículo de que haya manifestaciones contra Trump en el Estado español y no contra la escandalosa subida de la luz, por ejemplo. Qué duda cabe de que Trump es nefasto para la clase obrera estadounidense y para la de todo el globo, pero lo va a tener difícil para superar el terrible legado de Obama al que seguro que Clinton hubiera sumado muchos más asesinados y probablemente, la tercera guerra mundial. Pretenden vendernos que hay un imperialismo bueno y que la clase obrera estadounidense sufre menos si se decora más la barbarie. Al final, lo que también pretenden es ocultar que hay mucha vida más allá de esos candidatos, porque las elecciones burguesas se resumen en votar a una mierda u otra. Vamos a tener Trump hasta en la sopa, los medios seguirán bombardeando con noticias de todo tipo: desde el tinte de su pelo hasta la marca de bragas de su mujer. Todo vale para distraer al personal, no fuera que recuerde que aquí tenemos una situación catastrófica a la que hay que poner fin y se vaya a por los responsables de esta. 


miércoles, 25 de enero de 2017

NOS ESTÁN ASESINANDO

Desgraciadamente el título no es una exageración, es literal. Cada año más de 600 trabajadores mueren por falta de seguridad en el trabajo, víctimas del terrorismo patronal que se hace rico a costa de la explotación que ni siquiera garantiza que no vas a morir al acudir a tu puesto de trabajo. Iba a decir que no vas a perder la vida, pero la vida sí se pierde en trabajos de mierda con sueldos miserables. Cada año aumentan los “accidentes laborales” mientras nos venden que los avances tecnológicos facilitan nuestra seguridad. Este aumento no puede entenderse sin los millones de parados, pues muchos nos vemos obligados a aceptar trabajos en lamentables condiciones y se aprovechan del miedo al paro para que se acepte cualquier cosa y haya miedo a protestar para no perder el trabajo, aunque ello suponga poder morir. Al Estado no le importan estas muertes, para esos psicópatas sólo somos cifras. Los responsables de estos asesinatos nunca pagan por ello, inspección de trabajo hace la vista gorda y carpetazo al asunto. Es un genocidio silenciado. Los detenidos y condenados somos quienes luchamos por el derecho a un trabajo digno, así con todo.

A esos asesinatos hay que sumar todos los trabajadores y parados que son empujados al suicidio por haber sido sometidos a la peor desesperación: la de no tener ni una vivienda asegurada, por ejemplo. En el Estado español cada año se suicidan más de 3.000 personas según cifras oficiales, probablemente recortadas, la mayoría por problemas económicos. Hay quienes con un cinismo insoportable asegurarán que se suicidan porque quieren, como si uno tuviera la culpa de sufrir una profunda depresión por no tener ni los derechos básicos garantizados. Evidentemente no se hubieran suicidado si hubieran podido disfrutar de una vida plena sin la guadaña de la miseria. Otras cifras que se ocultan, no fuera que la farsa del “Estado del bienestar” fuera más cuestionada.

Por si fuera poco, también hay que sumar los asesinados por la conocida como “pobreza energética”, que no es otra cosa que pobreza y punto. Pero estos capitalistas se las saben todas para dividirnos a los pobres e intentar vendernos que sólo es pobre de verdad el que muere de hambre. Cuando uno ha de escoger entre comer o calentarse y tiene que iluminar el piso con velas, está en la absoluta miseria. 7.000 personas mueren cada año como consecuencia de la falta de luz, calefacción, etc. Los incendios y las enfermedades provocadas por el frío, se ceban especialmente con los bebés y ancianos. Hay muchos casos silenciados como el de cuatro hermanos de entre 4 y 12 años de Vendrell, que murieron quemados por tener que calentarse con fuego. Los medios no lo llaman terrorismo y la izquierda domesticada tampoco, está muy ocupada condenando los disturbios en manifestaciones anticapitalistas.

Hasta ONG’s que forman parte del sistema, se han alarmado por los millones de niños que ni siquiera pueden comer bien en este Estado. No son pocos los profesores que han denunciado que hay niños que se marean a menudo en la escuela por ir sin comer. La desnutrición infantil y los problemas que esta acarrea de por vida, las familias que buscan comida en contendores y que en ocasiones se han intoxicado, las ancianas que con pensiones de miseria no pueden ni alimentarse como es debido…También restan años de esperanza de vida, merman la calidad de esta y ocasionan muertes evitables.

Los recortes en sanidad son otra de las múltiples formas con las que asesinan. ¿Cuántas personas se hubieran salvado con una atención mejor? Son de sobras conocidas las fotografías de camillas apiladas en los pasillos de hospitales públicos y las quejas de miles de pacientes a los que les han hecho pagar hasta el agua o los han enviado a casa aunque no estuvieran en condiciones. ¿Cuántas personas han muerto esperando una operación urgente? Hace pocos días moría otra mujer que llevaba 5 años esperando una operación. Ayer moría una niña de 8 años tras horas esperando una ambulancia, porque mientras invierten miles de millones en represión o en un ejército imperialista, ni siquiera pueden asegurar un servicio digno de ambulancias. Esa es la libertad del capitalismo: que tu hija muera por no tener una ambulancia disponible en horas. Nos podría haber pasado a cualquiera de nosotros o de los nuestros. Nos están asesinando y desgraciadamente, podría poner muchos otros ejemplos que suman miles de muertos más: personas que mueren por dormir en la calle, víctimas de violencia policial como Iñigo Cabacas o los 15 inmigrantes del Tarajal, revolucionarias y presos comunes exterminados en prisión sin asistencia médica, víctimas de las invasiones imperialistas en las que participa el Estado español, víctimas de la violencia machista, del nazismo y de las drogas, etc. Ya decía el Che que “el capitalismo es el genocida más respetado del mundo”. Como poco, debemos llamar a las cosas por su nombre: estamos gobernados por genocidas que cuentan con numerosos cómplices bien pagados y policías, jueces y fiscales que los protegen.


Con Franco, como asesinaban fusilando o con garrote vil, hasta los progres legitimaban la resistencia armada ante sus asesinatos. ¿Acaso ahora no asesinan? Las miles y miles de asesinadas citadas anteriormente demuestran que el genocidio sigue aunque en la mayoría de casos no sea a tiros. Ante semejante terrorismo de Estado, ante tamaña barbarie que aún nos escandaliza a pocos, toda lucha es legítima. La magnitud de su violencia no puede calcularse con cifras porque además, somos más que cifras. A un asesino en serie no se le combate con moderación, que también recordaba Ernesto Guevara que implica traición. Para derrotar a estos genocidas en serie, harán falta más que palabras. Esto es una guerra de clases y nos están matando, pero no tienen ni la decencia de dejar que nos alegremos si hay una respuesta a sus crímenes y por unos instantes, es su clase la que cuenta con bajas. Nos están matando, mañana puede tocarnos a nosotros o a uno de los nuestros y como decía Malcolm X: “En cuanto a la no violencia, es criminal enseñar a una persona a no defenderse cuando es víctima de ataques brutales. Ni siquiera lo llamo violencia cuando se trata de autodefensa, yo lo llamo inteligencia”. Si de verdad interiorizamos que si nos tocan a uno, nos tocan a todos, cuando asesinen a compañeras de clase, sentiremos que nos están asesinando.


sábado, 21 de enero de 2017

CARTA DE DESPEDIDA DE UN GUERRILLERO A SU HIJA PEQUEÑA

Comparto, porque me parece muy digna y emotiva, la carta del guerrillero del DHKP-C, Huseyin Gulmez, que escribió a su hija pequeña antes de partir con la guerrilla a las montañas. Hace pocas semanas, un bombardeo del ejército turco, asesinó al guerrillero y a 9 más.



Hola mi hija,

Te escribo desde las montañas que se rebelaron contra la injusticia y la tiranía. Eres pequeña, tal vez no sepas lo que significa papá. No tienes edad suficiente para leer y entender lo que estoy escribiendo. Lo entenderás cuando crezcas. Por supuesto, al principio me culparás, te enfadarás. "¿Por qué mi padre no está a mi lado?", Preguntarás. La pregunta "¿Por qué está en las montañas, no me ama?" Vendrá a tu mente y ahondará en tu cabeza. Tal vez te enfadarás y dirás: "No amo a mi padre". Has de saber esto mi niña: estoy aquí porque te amo. Estoy librando la guerra. ¿Qué hace un padre que ama a su hija? ¿Qué hace alguien que ama a su patria, ¿qué deben hacer? ¿Puede protegerlas mirando hacia otro lado? ¿Podría esto ser llamado amor?

Ciertamente, no puede ser amor. Los que aman a sus hijas también aman a su patria. Si uno no ama a su patria, no ama a su hija. Mientras nuestra patria está bajo ocupación encubierta, si nuestros jóvenes y niños están atrapados en las drogas, la ludopatía y la prostitución, si uno olvida su cultura y su vida, y llama amor a la decadencia, entonces la palabra "amor" está muy vacía. Nuestro amor es el más hermoso. Incluso si es distante, incluso si es imposible, a sabiendas de que vamos a morir por lo que amamos.

Si estuviera a tu lado, tal vez no podría protegerte. La llamada protección no es para proteger de algunas personas, no puedo protegerte del sistema decadente del Estado. Millones de niños como tú están sin protección, se ven afectados por las políticas estatales de decadencia y agonizan enganchados a las drogas, la ludopatía y la prostitución. Nuestros hijos e hijas que cuidamos y protegemos como nuestros ojos, están siendo atascados en drogas, prostitución y suicidio. Se están convirtiendo en personas deprimidas, están perdiendo sus valores. Se están olvidando de sus costumbres y hábitos. Están olvidando su cultura y su lengua. Están desempeñando el papel del individuo egocéntrico y egoísta que el capitalismo quiere. ¿Qué dice el capitalismo? "No confíes ni en tu papá", ¿es así?

No, ciertamente no lo es. Papá es como un árbol frutal. Incluso si la fruta ha desaparecido, puedes estar en su sombra. Una persona degenerada por el capitalismo no tiene respeto por sus mayores ni tiene amor por sus pequeños. Atacando y degenerando directamente nuestra cultura atacan nuestra cultura, lenguaje, educación, nuestra historia. Quieren que lo olvidemos todo. Están tratando de imponer su propia cultura decadente. Aprendimos a no inclinar nuestras cabezas de Shah Huseyin, Bedrettin, Pir Sultan. Aprendimos de Dadaloğlu, Köroğlu y Hekimoğlu a vengarnos, de Mahir aprendimos a no rendirnos, de Dursun Karatas a romper el aislamiento.

Esta es nuestra historia de épocas que son demasiado para encajar en los libros. Ha habido un Yazid en cada siglo, pero también un Hussain que se levantó contra el Yazid. Ha habido DHKC. El capitalismo es el Yazid de hoy. Hay fascismo en nuestro país. Al atacar los valores del pueblo, el fascismo los hace individualistas. De esta manera inculca la cultura de la decadencia. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Vamos a luchar en el lado del DHKC. Fortaleceremos la lucha. Vamos a estrechar el campo del capitalismo. Tomaremos a nuestros hijos y los sacaremos de la cultura de la decadencia.
Daremos nuestra cultura, la cultura de Anatolia. No digas: "Mi hijo está en la ciudad, ¿cómo pelearé en las montañas?". ¿De verdad crees que podremos saber lo que nuestros hijos hacen en la ciudad? El problema no está en nuestros niños, está en el sistema y hemos de pelear contra este. ¿No se echa de menos a los hijos? Sí, echo de menos a mi hija en las montañas. Estoy extrañándola como echo de menos el Socialismo durante años. La existencia de mi hija me da fuerza en la guerrilla. Ella es mi razón para pelear. Mi chica es mi fe y mi audacia.

Si la gente no tiene el deseo de luchar, significa que no tienen razones también. Tengo mis razones. Nuestra legitimidad histórica, el amor por nuestro pueblo y la patria, nuestra devoción al partido y mi niña más dulce del mundo. Estas causas pueden crecer en número. Porque tenemos muchas razones para pelear. Quiero que mi hija se aferre a su historia, cultura, idioma, costumbres y práctica cuando crezca. No tengo ninguna duda de que será así. Si sucede que caigo en esta guerra, quiero que mi hija tome la bandera roja del lugar donde caí y la coloque en el palacio de nuestro enemigo. No quitamos a nuestros hijos de los revolucionarios, porque los revolucionarios son los hijos del pueblo. Ellos son el futuro de este país.

Nuestros hijos no deben morir por las drogas, ni de cáncer, ni ser los perros de Yazid. Que sean revolucionarios, que sean la esperanza de este país y del mundo. Nuestros hijos son hijos de la esperanza. Merecen el futuro más hermoso, la boca llena de sonrisas, las fiestas más bonitas. Lucharemos y ganaremos esas cosas bonitas. Lucho en las montañas con la guerrilla del DHKC con esta creencia. Siento orgullo y honor por eso. Debido a la línea inflexible de mi partido siento que le debo una deuda a este respecto. Estoy agradecido por su marcha hacia la revolución con pasos firmes sin llegar a un acuerdo con el enemigo en la historia.

¡VIVA NUESTRO LÍDER DURSUN KARATAŞ!

¡VIVA EL FRENTE REVOLUCIONARIO DE LIBERACIÓN DEL PUEBLO!


martes, 17 de enero de 2017

GAMONAL, UN EJEMPLO PARA SIEMPRE.

Hace 3 años que el barrio de Gamonal, en Burgos, dio una lección de cómo conquistar pequeñas victorias antes de la revolución que lo cambie todo. Se oponían a la construcción de un bulevar en el barrio, una obra millonaria que sólo favorecía a los especuladores y no a las numerosas necesidades que tenían. Tras numerosas protestas pacíficas, a las que el ayuntamiento no hizo caso, no quedó otra que intentarlo a las malas, que es el único lenguaje que entienden los capitalistas. Se atacaron las obras, hubo enfrentamientos con la policía, barricadas, se rompieron cristales de bancos, siguieron las manifestaciones con cortes de tráfico, etc. Las detenciones y el acoso de un ejército de antidisturbios no frenaron a los luchadores y luchadoras que demostraron que con insistencia, unión y fuerza, las conquistas son posibles. Tras varios días de disturbios, el ayuntamiento se vio obligado a ceder y paró definitivamente las obras. En pocos días de enfrentamientos se consiguió más que en meses de protestas pacíficas. Eso no quita que fueran necesarias, sobre todo para demostrar que así no cedían, para difundir y para organizar.

Como siempre, la izquierda domesticada de IU, condenó los ataques a sucursales bancarias, a las obras y la autodefensa frente a la violencia policial. Hicieron el ridículo una vez más, porque sin estos enfrentamientos, el alcalde no hubiera cedido para poner fin a unas protestas que se le iban de las manos. Esas son las protestas que temen, las que no pueden controlar, las que no siguen las indicaciones de la policía como si de un rebaño se tratara y los sicarios del capital fueran los pastores. Con la pata izquierda del régimen no se puede ir a ningún lado, más que a perpetuar la legalidad asfixiante. Si los manifestantes de Gamonal hubieran hecho caso a IU, les hubieran impuesto el bulevar, porque quedó demostrado que sólo con protestas tranquilas no iban a ceder. Fomentando el legalismo y el derrotismo, el concejal de IU en el ayuntamiento de Burgos declaraba: "“Ya no podíamos hacer más. Nuestro objetivo era concienciar a los ciudadanos, y ya lo habíamos logrado. No conseguimos nada por las vías institucionales y no podemos apoyar a grupos violentos". Es importante recordar estos ejemplos para que no puedan frenar más luchas serias llevándolas por los cauces domesticados que no conquistan más que miseria, explotación, paro, etc. 

Como en toda lucha seria, se cumple aquello de que “quien algo quiere, algo le cuesta”. Se logró paralizar las obras y costó detenidos y algunos heridos. No hay soluciones fáciles ni cómodas como prometen los cretinos de Podemos, la lucha cuesta represión. Si ante los primeros detenidos el resto de manifestantes se hubieran ido a casa, no estaríamos hablando de una victoria. Pero dieron una lección de constancia, luchando con aún más ganas frente a la represión, porque cuando se utilizan unos métodos de lucha adecuados también se cumple el “quien la sigue, la consigue”. Es otra de las cosas que los líderes de la izquierda domesticada no quieren: arriesgarse el pellejo. Están muy cómodos en sus poltronas cobrando abultados sueldos del Estado a cambio de decirles a sus bases que sigan tranquilitas en el rebaño haciendo caso a los pastores policías. Lo más triste es que la mayoría de sus bases, a diferencia de ellos, no viven en la comodidad sino todo lo contrario.

También toda lucha seria despierta la solidaridad y fueron especialmente emotivas las manifestaciones que hubo por todo el Estado, también con disturbios, en apoyo al barrio. La represión que sufrieron es efímera, pero la victoria y la lección de Gamonal son para siempre. Hay incontables ejemplos más, pero cada vez que nos digan que saltarnos la legalidad no sirve y que “hay que ser buenos chicos” (para el Estado, claro) les recordaremos que como en Gamonal, la desobediencia civil en todas sus formas, es imprescindible y da sus frutos. Que no podemos descartar ningún método de lucha, pues todos son legítimos y necesarios. En Gamonal vencieron, y aunque no siempre se vence, hay una cosa clara: plantando cara como lo hicieron tenían la posibilidad de vencer, yendo por las buenas no les hacían caso y por lo tanto, no había posibilidad alguna.

El día que haya un Gamonal o más en cada ciudad, con la misma o más intensidad, empezarán a temblar y se verán obligados a ceder derechos y libertades. Por el momento, nos siguen saqueando con suma facilidad derechos y libertades que había constado mucha sangre conquistar, demostrándose una vez más que por las buenas no podemos frenarlos. Por eso, hoy que los vendehumo alejan la lucha de las calles o la domestican hasta el ridículo, es tan importante recordar la lección que nos dejó, para siempre, Gamonal.