martes, 11 de abril de 2017

¿De qué paz nos hablan? (Sobre el desarme de ETA)

Numerosas personas consideradas de izquierdas, celebraban la entrega de armas de ETA “al pueblo vasco” como decía la organización armada en su comunicado. Las armas estarán en manos de la policía, no del pueblo, hablemos claro. Si realmente las entregaran al pueblo como dicen,  no me cabe la menor duda de que alguien en la miseria cogería alguna para pegar un palo. No sería la primera ni la última vez que numerosas personas se ven obligadas a hacerlo para sobrevivir. Este artículo no pretende ser una crítica sobre el fin de su lucha armada. Primero porque no soy nadie para exigir a otros que cojan las armas y segundo porque no creo que ese sea el problema, sino cómo se hace. ETA también habla en su comunicado de los “enemigos de la paz” que no han facilitado su desarme. ¿Si lo hubieran facilitado ya no serían enemigos de la paz quienes bombardean países para saquear sus recursos con guerras imperialistas? Algunos de los que lo han facilitado no son precisamente un ejemplo de demócratas, como algunos políticos del P$OE. En estos términos habla también la izquierda domesticada que festeja el monopolio de la violencia del Estado hablando de paz en abstracto, como si pudiera haber paz con desahucios, con represión, con explotación, con paro masivo, con miseria. Hablar en esos términos es hacerle un favor al Estado opresor como si la paz fuera compatible con sus brutales injusticias. Que les digan a las familias de los más de 600 trabajadores que cada año son asesinados por el terrorismo patronal, obligados a trabajar sin seguridad, que hay paz sin ETA.

Gran parte de esta izquierda está tergiversando la historia diciendo que ETA ha interesado siempre al Estado. ¿Entonces por qué la represión ha sido tan dura y cruel con sus militantes y simpatizantes? ¿A los representantes del Estado les interesaba poder ser ejecutados? Una cosa es que algunos errores muy importantes de la organización hayan beneficiado al Estado y la otra que todo les interesara. Otra cosa es que algunos partidos, por su afán de venganza, no se conformen con el fin de la lucha armada o la entrega de armas. El fin de la lucha armada de ETA, claro, el Estado va a seguir ejerciéndola y a demasiados se les olvida, parece que no haya ningún problema en que el brazo armado del capital o el ejército imperialista, hagan uso de la fuerza armada. Si ETA hubiera servido al Estado como tantos dicen, el Estado no hubiera puesto tantos esfuerzos en debilitarla o en exterminarla. La duda ofende, pero ya decía Bertolt Brecht que en los tiempos terribles conviene recordar lo obvio. Desde luego sí hay una cosa que conviene al Estado: que se le otorgue el monopolio de la violencia y que se llame terrorismo a la respuesta a sus constantes agresiones.

Además, ese discurso tira piedras a su propio tejado como si su lucha hubiera carecido de legitimidad, porque están diciendo que impedían la paz. Lo que crea conciencia es decir que es el Estado, armado hasta los dientes para imponer el poder de unos pocos parásitos ricos, quien impide la paz negando derechos, no la resistencia que lucha para conquistarlos. Quitando la legitimidad de ese método de lucha, están tirando mierda a quienes quieran utilizarlo. Si ellos no quieren utilizarlo más, es su decisión, pero que dejen en paz (ya que hablamos de paz) a quienes lo utilicen o quieran utilizarlo por tener claro que sin justicia social, no hay paz. Como leía a un familiar de un preso político vasco: “¿Qué hay que celebrar, que las cárceles siguen llenas de presos con otros tantos en el exilio y en la clandestinidad? ¿Que sigue la represión y que se nos continúa negando el derecho a la autodeterminación como tantos otros?”. El problema es que se está negando la legitimidad de todos los métodos de lucha y que los partidos políticos de la IA oficial están condenando hasta la autodefensa frente a la brutalidad policial, los ataques a bancos o a sedes de partidos con políticas criminales enemigas de la clase trabajadora, etc. Claro, ahora resultará que hay que dejar tranquilos a quienes nos joden la vida. Una cosa es que ETA deje la lucha armada y otra que Bildu condene hasta los sabotajes contra multinacionales con un discurso socialdemócrata totalmente asumido por el sistema, eso es intolerable. Así están legitimando la represión contra quienes lo hagan, ¿esa es su visión de la paz? Qué fácil desde las cómodas poltronas de ser un político del sistema.


Mientras, los jóvenes y no tan jóvenes de Euskal Herria como del resto del Estado, cada vez recibimos más golpes del capitalismo. Seguro que desde el buen rollo con el PP$OE del que Bildu presume y condenando la autodefensa, se arregla todo. Tal vez habría que recordar que ETA hace años que dejó la lucha armada y que la inmensa mayoría temen el paro, la explotación, la represión y la miseria, no su regreso; es un hecho objetivo. El verdadero camino hacia la paz es el camino hacia el Socialismo y este no se podrá conquistar desde la condena de la autodefensa y vendiendo una falsa paz dentro del Estado capitalista. Ni siquiera las importantes mejoras se conquistarán, como ha demostrado la historia, dando paz a quien la niega. Pero cuando se abandona la lucha de clases como ha hecho una gran parte, la claudicación ideológica está servida y esta no depende de coger o no una pistola. Por eso, como el preso político de ETA Jon Kepa Preciado, en una muy digna carta que escribió, digo “no en mi nombre”. Que tampoco hable en mi nombre la izquierda española o catalana que niega la legitimidad de todos los métodos de resistencia y que habla de paz bajo la opresión fascista y burguesa. Algunos sólo celebraremos el desarme de los opresores. 




miércoles, 5 de abril de 2017

NO ES UN CHISTE

No, la libertad de expresión no es ningún chiste, es una cosa muy seria por la que muchos han dado la vida y otras tantas están presas por luchar por esta y otros derechos democráticos. Por más que los progres se la tomen a chiste y sólo se escandalicen cuando condenan a alguien por utilizar el humor y más si es como Cassandra, una miserable arrepentida que de la mano de Podemos califica de “ejemplar” a la Audiencia Nacional, excepto su condena, claro. Cassandra es todo lo contrario a llevar con dignidad la represión, capaz de echar mierda a quien sea, hasta a los antifascistas que ejecutaron al Carrero Blanco de sus chistes, con tal de intentar “salvarse”. Capaz de poner como ejemplo a un tribunal fascista mientras nos deja como monstruos a quienes nos negamos a condenar la autodefensa en todas sus formas. Ni siquiera ha aprovechado su altavoz para exigir la absolución de las decenas de represaliados por opinar y la libertad de quienes como Valtonyc, están al borde de entrar en prisión. Desde luego a la solidaridad y la dignidad no va a salvarlas. Podemos, como carroñeros oportunistas, han visto en ella la oportunidad de rascar votos y como la han condenado por un chiste, la han convertido en la mártir de la libertad de expresión, como si quienes somos condenados por hablar en serio, merezcamos pudrirnos en prisión. Así es para ellos porque han olvidado, como Cassandra, a las decenas y decenas de personas que hemos sido condenadas por expresarnos.

Precisamente si hoy condenan hasta por chistes o por denunciar torturas, aunque el tribunal europeo de derechos humanos haya condenado al Estado español por permitirlas, es porque durante muchos años la inmensa mayoría han mirado hacia otro lado cuando ilegalizaban partidos y organizaciones revolucionarias, cuando cerraban periódicos, cuando encarcelaban y torturaban a numerosos antifascistas por luchar, etc. Pero para Cassandra y los oportunistas que la adoran, entonces la Audiencia Nacional obraba bien. Pablo Iglesias, al conocer la sentencia de Cassandra, decía que “España no es ninguna dictadura”. Qué fácil desde la poltrona, quienes sufrimos la represión no podemos decir lo mismo y no vamos a lavar la cara del régimen criminal negando su tiranía. La misma IU que hoy se escandaliza por los chistes condenados, aprobó el código penal que nos condena por opinar, han sido firmes defensores de la constitución que nos oprime y que no rompió con el fascismo perpetuándolo con cuatro reformas superficiales. La hipocresía es insoportable, pero por salir en la foto y rascar unos votos acercándose a lo que tiene tirón y que no supone riesgo alguno para su poltrona, abandonan cualquier resquicio de vergüenza. Pero no sorprende, son los mismos que yendo de defensores de los derechos humanos, silencian el exterminio de presas antifascistas en las cárceles del Estado que niega hasta la asistencia médica y la libertad a presos revolucionarios gravemente enfermos. Les escandaliza un chiste condenado, pero no las torturas. ¡Hasta al burgués tribunal europeo le escandalizan más!


Para ellos la lucha es un chiste, basta ver los carteles que hacen sorteando unas cervezas con Alberto Garzón o con Ramón Espinar vestido de superman  (el que desayuna en el lujoso Ritz con los sindicatos del régimen CCOO y UGT) mientras en otro twit presume del colegueo que tiene con Cifuentes. Normal que sólo les escandalicen las condenas por chistes. Mientras, quienes nos tomamos la lucha en serio, afrontamos largas condenas de prisión o somos apaleados y acosados en las calles por los sicarios del capital. Gracias al silencio de estos canallas reformistas, que es complicidad, el régimen lo tiene mucho más fácil para machacarnos. Por eso para el régimen también son un chiste que, como decía el presidente de la patronal, no supone peligro alguno para sus políticas económicas. Cobran, para entre otras cosas, frenar una respuesta contundente a la represión, ocultarla y llamar democracia al Estado que considera víctima del terrorismo a un dirigente fascista genocida. ¿Cómo no van a pagarles por semejantes favores? He sido demasiado generoso: no llegan ni a chiste porque no tienen la más mínima gracia.